No más violencia contra las mujeres
No más violencia contra las mujeres
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Es complicado empezar a escribir esta opinión bajo el impacto, todavía reciente, del último asesinato de una mujer presuntamente a manos de su pareja. Muchas veces las palabras se quedan cortas para describir los sentimientos y algunas otras veces, por reiteradas y manoseadas, se pierden en la rutina o en el eco de la costumbre política y social.

Pero me niego y me rebelo para no quedarme en una rutinaria condena. Permitidme que os exija, que os ruegue a todas y a todos que jamás consintáis ningún responsable público vivamos estas situaciones de violencia desde inercia de los usos políticos establecidos. Tenemos la obligación de liderar la rebelón social, de llamar a la conciencia de cada ciudadano, de gritar a todos que hay que despertar, que no vamos a consentir que nadie esté pasivo en esta lucha que nos incumbe a todas y a todos.

Desde 2003, año en que empezaron a contabilizarse las muertes de mujeres por violencia de género, 1062 mujeres han sido asesinadas por su género en nuestro país. La última, una vecina de Cartagena que, el pasado mes de Julio, fue brutalmente agredida y que falleció ayer. Y no, esto no es un invento feminista como algunos partidos políticos nos quieren contarnos. Más allá de esa terrible cifra, que sólo recoge a una parte de fallecidas, son también decenas de miles de mujeres que cada día sufren violencia por ser precisamente mujeres en España. Porque violencia es por supuesto, el maltrato y las agresiones sexuales, pero también la explotación sexual, las vejaciones, los insultos, la humillación…

Y si esta cifra de más de 1000 mujeres asesinadas es espeluznante, es aún más atroz cuando pensamos en todos aquellos que se ven afectados, porque también la sufren y muy especialmente sus hijos, su familia, sus amigos, su entorno.

Todos esos comportamientos contra los que tenemos la obligación de revelarnos se producen precisamente por razón de nuestro género, porque algunos se creen con un derecho superior a las mujeres, un derecho que les permite disponer de nuestros sentimientos, de nuestro cuerpo o incluso de nuestra vida. Y todos esos comportamientos, están en la raíz de una sociedad en la que la mujer ha estado sometida a la superioridad machista, que ha dominado todos los aspectos de nuestra vida social y familiar.

Sí, yo también llego a preguntarme de qué nos sirve volver a lamentarnos cada vez que ocurre un nuevo asesinato, de qué sirven todas estas palabras si no somos capaces de movilizarnos de manera inequívoca y contundente para detener esta barbarie.

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Y por eso es imprescindible una rebelión ciudadana, es imprescindible levantar la voz cada vez, levantar la mirada, gritar y asumir que todas, que todos estamos implicados en esta lucha sin cuartel contra el machismo que se cree con derecho a disponer de las mujeres. Que no es sólo una lucha feminista, que es una obligación como sociedad, y que nos convierte en una sociedad justa y más digna cada vez que se rebela contra esta injusticia, contra esta barbarie, contra esta lacra. Tenemos la necesidad de exigir a los poderes públicos que apoyen sin fisuras esta lucha; al poder judicial que no vuelva a encontrar en la coma de una ley una razón para calificar de manera leve las agresiones contra las mujeres.

El rayo que alumbra con esperanza esta rebelión social imprescindible y a la que llamo, es la marea de mujeres, de jóvenes, de chicas e incluso de niñas que hemos visto en la calle gritando contra esta lacra, para señalar quien es el agresor y porqué y quien nos sentimos agredidas. Ellas, vosotras, sois la esperanza y a vuestra rebelión me sumo.

Carmina Fernández
Diputada Socialista en la Asamblea Regional
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