Mar Tornero
Mar Tornero

Llevo más de una década trabajando en Parques y Jardines de Cartagena y casi los mismos siendo ciudadana en esta ciudad, y siento que puedo afirmar que Cartagena es una de las ciudades más incívicas de todo nuestro entorno, español y europeo.   Contemplo con estupor y depresión cada día la absoluta falta de conciencia en el cuidado vecinal de nuestras zonas verdes y la impunidad con la que se maltrata, esparciendo basura, nuestros parques y jardines, nuestras avenidas, calles, plazas y barrios.


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Cuando una pasea por otras ciudades puede comprobar la responsabilidad de la propia ciudadanía en el cuidado del medioambiente urbano, con miradas de reproche a quien abandona en la vía pública sus miserias, o con implicación institucional a modo de campañas o de ordenanzas municipales que velan por un mantenimiento saludable del entorno.  Ciudades en las que no se permite llenar nuestros espacios comunes de residuos con la absoluta indiferencia con la que aquí se permite.

Son toneladas de basura las que recogemos anualmente de nuestros parques y jardines:  botes, bolsas, vidrios, pañales usados y toda clase de envases que la gente abandona junto a los bancos,  mesas de recreo,  praderas de césped,  o los miles de parterres ajardinados que tiene nuestra ciudad.  Incluso hasta las bolsas de basura caseras, que descerebrados lanzan por cualquier sitio.  Son miles de horas de trabajo al año que se dedican a lo urgente, sin poder atender lo necesario.  Profesionales de la jardinería vemos cómo nuestra labor está desbordada por la incapacidad municipal para cambiar la conciencia ciudadana, que ha naturalizado esa mala educación que considera normal que la basura permanezca fuera de los contenedores y papeleras instalados para ayudar a mantener limpia la ciudad.  No he visto ni una sola campaña de concienciación, ni un solo euro gastado en educación medioambiental.   Y paso por encima del vandalismo que en ocasiones destroza lo que es de todos.

Cualquier día de la semana que te adentres por cualquier parque abierto, a las 8 de la mañana,  parece el lugar abandonado de un combate a muerte contra el medioambiente y el cuidado de lo común, cuyos protagonistas han dejado rastro de toda su barbarie, como críos malcriados que creen que siempre vendrá alguien detrás a resolver sus egoístas y destructoras acciones.

Señores que ocupan cargos públicos y electos, desde sus despachos pueden hacer mucho más de lo que hacemos los jardineros malgastando las cientos horas que ocupamos necesariamente recogiendo miseria y que dejamos de dedicar a la jardinería, tratando de crear conciencia ciudadana:  invitando a centros educativos a que se impliquen, redactando ordenanzas, preocupándose porque se cumplan, implicando a la Policía Municipal,  realizando campañas periódicas, invitando a la ciudadanía a que participe de esta imprescindible lucha por una ciudad más cívica.   Una ciudad que no cuida de sus espacios verdes es una ciudad anclada en el subdesarrollo.  ¿A qué esperan?

Mar Tornero
Colaborador
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1 Comentario

  1. Muy buen artículo, habría que extender el incivismo a todas las zonas periurbanas que son invadidas de escombros y basura y que no tienen ningún mantenimiento por parte del ayuntamiento, a pesar de la ciudadanía que vive en esas zonas y que también debería vivir con los mismos servicios que el resto de cartageneros y cartageneras.

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