Puerto de Cartagena
Puerto de Cartagena
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Carpe Diem

Tú, cabreado y hasta los cojones de eructar tanto chorizo, quemas un cubo de basura, y como has destruido un mobiliario público que costó su dinero a las arcas de todos nosotros, vienen fiscales hasta del Vaticano, para condenarte por años.

Tú, asesorado y aplaudido por un puñadico a los que les echas euros para que picoteen como las palomas en el parque, dilapidas millones; rindes cuentas más oscuras que las del Gran Capitán, te gastas los millones de euros como te da la gana, y te llevan bajo el palio de lo bien hecho, de lo cojonudo que lo haces, y si te descuidas, esa organización, dependencia o lo que sea que se llama Puertos del Estado ¿Por qué no Puertos de España?¿Estado impresiona más que España?, te condecora.

¿Realmente, visto lo visto, la Trinca, las fuerzas vivales cartageneras están interesadas en que Cartagena tenga una ciudad de la justicia?. Nadie, salvo los bailaguas subvencionados se lo creen. Si en Cartagena no existieran juzgados, a lo mejor llegaban al orgasmo más de uno y de dos; o, a lo mejor, todo quedaba igualico igualico que el defunto del aguelico: el tren, que en un poderoso alarde de su formidable gestión, la Trinca, desde que se unieron para mejorar a Cartagena, han logrado el máximo de meses sin tren, no a nivel de España, sino a nivel mundial en ciudades con el número de vecinos jodidos como tiene la ciudad cuyo puerto dilapida el dinero con la mayor impunidad de ese mismo mundo señalado.

Que se gasten ahora mismo, con las carencias que hay; con la incertidumbre económica reinante, dos millones y más de medio de euros en no hacer nada, en un palmo de una parte del puerto de Cartagena, donde llevan gastados millones y millones en menos de diez años, digan los juristas lo que digan, digan los trompeteros lo que digan, es una posición de la gestión del dinero público, que añorarían gente de aquellas de trabuco que muchos se lanzaron a los recovecos de los caminos de la Sierra Morena, porque a bancal abierto se los comían los buenos que ostentan la palabra autoridad.

A parte de muchas cosas oscuras más, el despilfarro de las obras del Puerto de Cartagena, es algo irritante, cabreante, porque la gente de la calle no comprendemos como nos están despellejando a impuestos, a carencias, y un organismo, o lo que realmente sea, cuyas competencias siempre han sido de norayes para el agua, y porque al parecer saben “echarle carnes a los leones” se están adueñando del control de las ciudades portuarias, sin son procesionarias más, está resultando del todo difícil de tragar para la ciudadanía normal.

Con dos millones y medio recién tirados al vacio de la nada, y, encima, para dejarlo todo peor, con un silencio cómplice de partidos y organismos que esperamos que no se de en la ocasión y se pidan cuentas y responsabilidades al respecto por mucho Estado que sean, y por muy singular que sea el hecho de que Cartagena sea el puerto borregos o el puerto cherros, en esa esperanza le damos al teclado.

Al mar Menor Muerto, lo han matado lo mismicos que actúan o guardan silencio en la Comunidad, que no sabrá nada de repoblación forestal, de energías renovables, de investigación, pero que los millones de euros vuelan en recorridos que a los albatros los dejan en simples gorriones.

Y las aguas del Puerto de Cartagena, putrefactas con los fondos sin vida alguna.

Eladio Palmis
Colaborador
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