Ramón Galindo
Ramón Galindo
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Y con esto poco a poco, nada más empezar el año, cada vez nos aterran más con inconmensurables barbaridades lingüísticas, que dichas por quien las pronuncia, nos asustan si cabe aún más, ya que la hegemonía del que las pronuncia por el cargo que ocupe, lo puede convertir ipso facto, en un «ilustre ignorante».

Ayer al subir al tren, por los altavoces escuché: «Tren ALVIA con destino Madrid, va a efectuar su salida, en el anden 2» ¡Pues bien! Resulta que, según me cuentan los empleados de RENFE, ya no pueden decir: «Señores pasajeros del tren ALVIA con destino Madrid diríjanse al anden 2.

Al parecer «alguno o alguna» se ha quejado a la dirección de RENFE y ha amenazado con la pertinente denuncia por discriminación de sexos. Aún cuando la RAE (todavía, que yo sepa) y por unanimidad de todos sus «letrados sillones» mantiene en su dictamen que como forma de expresión en habla hispana, al referirnos en plural para generalizar se usa la primera persona. Es correcto decir: «Señoras y señores»; tanto como: «Distinguido público» o «señores pasajeros». Por lo que la palabra «viajeros» o «público» de toda la vida engloba a ambos sexos, y no creo yo que de ninguna de las maneras fuera para dar preeminencia a unos, ni para discriminar a otras, sino es más una forma de abreviar, y no tener que soltar la retahíla de: Señoras viajeras y señores viajeros.

¡Aún así! La Señora Ministra de Educación, cuando tan brutalmente se ha lanzado al ruedo de un popurrí «nazi-comunidestoide» de lo más absorbente, que sus cómplices de gobierno le exigen, parafraseando a Hitler y emulando las viejas doctrinas marxistas: «tu no piensas como yo, pero tus hijos me pertenecen» (en eso Hitler y Stalin estaban de acuerdo) se ha atrevido a decir que los hijos no pertenecen a los padres, además incidiendo en: «de ninguna de las maneras» -ósea totalmente convencida-, pero no se ha atrevido a decir que «los hijos no pertenecen a los padres ni a las madres» ha omitido a las segundas y como viene siendo costumbre «en este equipo habitual», ha arremetido sólo contra los primeros ¡Y digo yo! Entonces los hijos ¿Son o no son hijos sólo de sus padres? Por que unos tendrán sólo padre, otros sólo madre, los habrá con padre y madre, ya los hay (aunque contranatura) con dos madres y con dos padres, otros comerán fruta, otros serán de paternidad irresoluta e incluso algunos serán hijos de alguna bruta.

Aún así estos nuestros hijos, cuyo gobierno de estos «pobres hijos» de irresoluta conciencia, no sólo nos confunden sino que también, según informaciones contrastadas (SIC) cuando antes el mayor de los terrores de los niños en el colegio, era ser «inoculados» (todo junto) con una jeringuilla de la vacuna del tétano. Parece ser que ahora la Señora Directora del Instituto de la Mujer, del Ministerio de igualdad (Que no entiendo yo, que una persona que nace mujer y luego reniegue de ello, sea la más adecuada para defender al sexo femenino del cual reniega), los ha aterrorizado aún más ¡Pero atención, sólo a los varones! diciendo que deben ser penetrados para alcanzar la igualdad, pero al terror de ser vacunados, esta señora añade otro más para que sean «enculados» (todo junto) pero aún no sabemos con que instrumento u objeto.

Aunque las féminas menores de edad, con esta gentuza tampoco se van a escapar, basta echar un vistazo al «expediente» de la nueva directora de libertad sexual y LGTBI (que tampoco entiendo que si reniega de ser mujer, sea directora en vez de director) que ya siendo profesora «se cepilló» a una alumna menor.

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Y así, del mismo modo, las Directoras del Instituto de la mujer, la de libertad sexual y la propia Ministra, se pasan la Declaración Universal de los Derechos humanos y la Constitución Española en sus artículos 26,3 y 27,3 respectivamente, por sus respectivos «fistros vaginales».

¡Claro está, que de los «PINs musulmanes» ni una palabra! A estos ni nombrarlos, sus hijos como sus padres quieran, los nuestros como el gobierno mande.

Por lo que visto lo visto, cuando los que mandan son enemigos de la heterosexualidad,
-sexualmente xenófobos diría yo- querrá decir que ya no se podrá generalizar ¡Y mucho menos en la primera persona del masculino plural! Por lo que aún no sé ¿Cómo avisarán en un futuro próximo a los viajeros en estaciones y aeropuertos? Quizá pronto escuchemos por los altavoces: -Señoras viajeras, señores viajeros, señores «ino-culados» y «señoras ino-culadoras», embarquen por la puerta 2-.

Como diría un amigo mío:¿Estamos locos, o qué?

Y como de costumbre, entre el humo del puro de los domingos y los aromas del café, a vuestra salud y en perjuicio de la mía, aprovecho para escribir estas letras, con la excusa de enviar un fuerte abrazo a amigos y familiares.

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