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«De aquellas esperanzas, estos lodos (IV)» artículo de opinión de Javier Hidalgo Prado

La corrupción y el crimen de estado fue la causa principal de la derrota del partido socialista en las elecciones de 1996. Este hecho puede parecer algo que entra dentro de la lógica democrática de cualquier país, es decir, la alternativa en el poder. Pronto descubriríamos que eso no es así, y que en España se cambia y se confunde la alternativa con la alternancia, que son dos cosas totalmente distintas. Después de doce años en el poder del partido socialista, la maquinaria de las cloacas del estado engrasa su mecanismo para dar el poder a la derecha.

Dicen las malas lenguas, que el monarca habla primero con Felipe González, y posteriormente con José María Aznar. Estas reuniones se llevan a cabo, después de que el monarca mantenga una reunión al más alto nivel con los EE. UU., el objetivo era claro: apartar al PSOE de la Moncloa antes de que el voto de izquierda se fuera para Izquierda Unida. Confluencia de formaciones a la izquierda del PSOE en la cual el PCE era mayoritario.

Felipe González afirma que se equivocó en el primer debate con José María Aznar. Aquel debate ya estaba pactado por las cloacas del estado. González era conocedor de que no podía seguir ni un solo momento al frente del ejecutivo, así se lo hizo saber su buen amigo Juan Carlos De Borbón. Era necesario entregar el poder a la derecha. En este ambiente de presión, Felipe González no se preparó aquel debate que vería la práctica totalidad de los españoles.

Las cartas estaban marcadas desde zarzuela y algún lugar de Langley (Virginia), sede de la CIA.

Pero la entrega del poder tenía que contener contraprestaciones. Esas se pactaron días antes del debate.

¿Cuál fue ese pacto? En el pacto iba implícito no remover el crimen de estado de los GAL.

Recordemos que la campaña del PP se basó en que cuando ellos llegaran al poder levantarían las alfombras del crimen de estado. (una vez en el poder, no movieron ni un solo hilo al respecto). La pregunta es inevitable: ¿por qué el partido popular no puso a disposición de la justicia todos los documentos tanto audios visuales como escritos para esclarecer los hechos y juzgar a los responsables? Una de las causas bien pudo ser la que en sede parlamentaria denunció el líder de IU Julio Anguita; apuntando al titular de la corona como el señor X de la trama.

El caso es que una vez más, los dos partidos mayoritarios salvaron el culo a la corona.

El precio por pagar fue alto y desolador.  A partir de ese momento el partido popular se sabía con el control de la judicatura española, y por tanto, se dio cuenta que podía delinquir con total libertad, ya que no sería molestado por absolutamente nadie, y si salía a la luz alguna que otra cosa, la fiscalía se lo limpiaría hasta dejarlo tan limpio como el jaspe. Otra cosa fue, que la codicia del PP terminara por írsele de las manos.

A pesar de desmantelar el estado del bienestar, a pesar de haber ciertas pruebas de clara corrupción, a pesar de apoyar y participar en una guerra ilegal, y, ser cómplice de miles y miles de muertos, el partido popular seguía en el poder.

El poder del partido popular

Continuará…

De aquellas esperanzas, estos lodos parte I

De aquellas esperanzas, estos lodos parte II

De aquellas esperanzas, estos lodos parte III

Javier Hidalgo Prado
Colaborador
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