Rafa Aragón Campillo, fotografía de Aniceto Valverde
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¿Desidia o desobediencia institucional?

En esta región siempre vivimos la peor de las versiones en cuanto a gestión social y protección de la gente, incluso cuando la situación actual debería hacer bueno al peor de los miserables.
Mientras otros se desgastan políticamente para sacar medidas que sirvan de escudo social para proteger a la gente, siendo fieles a sus valores, luego, aquellos que deben tramitar y hacer llegar esas medidas al pueblo, simplemente no lo hacen.
Se esconden detrás de su ineptitud y desidia a la cual ya todo el mundo está acostumbrado y no le supone a nadie ni extrañeza y mucho menos crítica, mientras los de la desidia sean los de siempre, todo es perdonable.

Cito textualmente:
“catastrófica gestión” que se está llevando a cabo desde su departamento a la hora de gestionar los 20.000 ERTE presentados en la Región, de los que sólo se han resuelto hasta ahora el 7,5%.

Esta situación lleva a miles de murcianos a no cobrar la prestación correspondiente a los ertes muy posiblemente hasta el 10 de junio, acumulando ya tres meses sin llevar dinero a casa. Dicha desidia por parte del Gobierno regional no creo que obedezca a la ya conocida ineptitud arrogante de este gobierno de señoritos casposos que tanto gusta en este rincón del planeta, sino que obedece, a una desobediencia institucional clara, cuya intención no es otra que entorpecer las iniciativas sociales que tanto podrían paliar la situación de desamparo que viven tantos miles de murcian@s, incluso aquellos que los votaron con tanta devoción.

Esta conclusión me lleva a plantear lo siguiente: me suena que un pasado no muy lejano en este país se vivió el fenómeno del 155, que se aplico a nuestros vecinos de norte mediterráneo por una justificación muy explícita «Desobediencia institucional».

Y acudiendo a este razonamiento y a la mayor de las justicias constitucionales, exijo, solicito e imploro que desde el gobierno central implante el art. 155 para la región de Murcia y rescatar a los murcianos de semejante gentuza capaces de ahogar a su gente en la más absoluta de las miserias con tal de entorpecer las políticas centrales y alimentar el peor de los egoísmos políticos de los que gobiernan esta región.

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Mientras escribo estas letras, publicamos e imploramos al Gobierno central, tal justicia constitucional, miles de murcian@s agonizan por el capricho ambicioso de sus señoritos casposos, por lo que solo me queda decir…

«Que mañana es tarde».

 

Rafa Aragón Campillo

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