Juan Eladio Palmis
Juan Eladio Palmis
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A la boda del bandolero “Juan Palomo”, ya quisieran muchos de los políticos de la cortijá murciana tener el grado de honestidad y de integridad del andaluz de la hermosa localidad cordobesa, por la Comarca de Los Pedroches, de Fuente La Lancha; a cuya boda acudieron, como era de esperar, gentes de su honrada profesión como su colega y amigo José María el Tempranillo. Y todos los invitados fueron alojados en el domicilio; en la denominada Casa Grande, morada de Juan Palomo.

Salvando las diferencias en favor de los siempre malévolamente publicitados bandoleros, el inútil y costoso congreso de los casposos políticos populares españoles, que desconocemos de qué “diligencia abierta” han logrado los fondos para poner en marcha y juntar tanto “presunto” salvadores de patrias, las escenas fugaces que se han dejado ver en ciertos medios sobre la Utec (unión temporal casposa), ha sido para todos, menos para ellos, sonrojante y vergonzosa.

Y claro como era de esperar, ya estamos acostumbrados a ello, la presencia del votadísimo y eficaz financiador casposo Lorzas, llamó la atención, no ya por su aspectos personal, que tal cosa tiene una obediencia netamente personal de amor a las sartenás de migas, sino por su brillante intervención que dejó a un elenco asistente de grande estadistas, políticos y eminentes escritores humanistas, con la boca abierta.

Entiendo que estoy cometiendo una injusticia desde el momento que algo que fue tan ejemplar para una España podrida, como no, en aquel momento y años donde surgieron los honrados bandoleros, y los estoy asociando en ideas a unos vividores del cuento de la política, que, el que menos, se siente mal pagado y poco recompensado por su tremendo trabajo hacia el bienestar de los españoles.

Pero, del mismo modo que está llegando la hora de que los tratadistas actuales, apartando toda la basura que el “sistema católico” vertió sobre los que denominó de un modo incriminatorio como bandoleros, cuando fueron los faros guías de la honradez, la hombría y valentía de las gentes populares españolas, donde mejor se aprecia la dictadura política a la que estamos sometidos actualmente, es comprobando lo aportado en calidad humana a la inútil y costosa reunión de los que se llevarían todo el desprecio de la gente española del trabuco y el camino reparador de entuertos oficiales de una España podrida.

El “cojo el pan y el dinero que me da la gana del erario público, y que me digan lo que quieran”, es el guía burros, las antojeras de la cortijá murciana que encabeza el votadísimo y pío líder Lorzas, que sus perras y sonrojos nos cuesta a muchos de estas tierras viendo que, a pesar de los pesares, la cortijá con su aportación personal a la citada y costosa e inútil Utec, destaca y se ha dejado notar.

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Y volviendo a los honrados bandoleros que surgieron cuando los vecinos franceses nos endiñaron a los Borbones, y vinieron a tomar posesión de lo que se le había vendido: España, el hecho de que la Casa Grande, morada en la bonita localidad indicada cordobesa de Fuente La Lancha, el municipio más pequeñico de Córdoba, pero dotado de un encanto especial, donde vivía fijo el honesto señor Juan Palomo, al lado de la iglesia parroquial de la localidad, está claramente indicando o bien que parroquia y bandoleros era una misma cosa, o que los bandoleros, en su pura y digna realidad, tendrán que volver con su espíritu de equidad socializadora, para salvar a España de las eminencias que hemos visto en el costoso, inútil y oscuro sufragio económico de una reunión de políticos que nos han sacado los colores de vergüenza a muchos.

Eladio Palmis
Colaborador
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