Imagen de una chimenea emitiendo contaminación a la atmósfera
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En primer lugar, Ecologistas en Acción se solidariza con todas las personas que están padeciendo la pandemia y sus consecuencias, así como con los servicios públicos esenciales que están enfrentando la emergencia sanitaria y social. Y anuncian que la organización seguirá trabajando junto a otras muchas organizaciones sociales para que las administraciones tomen medidas, durante y después del confinamiento, para que no se deje a nadie atrás.


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Ecologistas en Acción señala que desde el 14 de marzo, en que se inició el confinamiento por la pandemia, hasta ahora se ha producido una disminución drástica de los niveles de contaminantes que mide la red regional de vigilancia atmosférica, accesible a toda persona que quiera consultarla: https://sinqlair.carm.es/calidadaire/.

El hecho de que la reducción del tráfico y determinadas industrias se vea acompañada de una reducción drástica de los niveles de contaminación, supone evidenciar tres consecuencias:

  • La actividad humana es la fuente principal de la contaminación del aire.
  • Tras la crisis, se hace necesario reducir los niveles de tráfico, y de aumentar el control a las emisiones industriales.
  • Es imprescindible implantar Planes de Movilidad Sostenible, y Zonas de Bajas Emisiones, en las principales ciudades de la región.

Datos de reducción de los principales contaminantes:

Las partículas PM10 se han reducido en todas las estaciones de la red en torno a los 20 microgramos por metro cubico diarios, menos de la mitad del valor límite diario que es de 50 microgramos por metro cúbico.

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También se ha producido una reducción significativa de los niveles de ozono troposférico durante el mes de confinamiento por debajo del valores límite octohorario diario de la Organización Mundial de la Salud, que es de 100 microgramos por metro cúbico, así como del valor de la normativa estatal que son 120 microgramos/m3.

Sólo hay dos excepciones: la estación del Valle de Escombreras y la de Alumbres. En algunas ocasiones de la primera y segunda quincena han llegado al valor límite de la OMS y en la segunda quincena la estación de Alumbres ha superado el valor límite de la normativa estatal en tres ocasiones (8, 10 y 12 de abril).

Todas las estaciones han reducido los valores de dióxido de nitrógeno (NO2) el entorno de los 15 microgramos (excepto San Basilio, por debajo de 25 microgramos/m3). El valor límite establecido por la normativa es de 40 microgramos/m3 para la media anual.

Los valores de dióxido de azufre (SO2) se han reducido por debajo de los 20 microgramos, siendo el valor límite diario de la OMS de 20 microgramos/m3 y el valor diario de la legislación es de 125 microgramos por metro cúbico.

Los niveles de benceno (C6H6) han caído por debajo de 1 microgramo/metro cúbico (el valor medio límite anual es de 5 microgramos por metro cubico).

La Dirección General de Medio Ambiente no expone los datos a información pública de partículas PM2.5 en Mompeán y San Basilio, aunque es de suponer que hayan experimentado una reducción significativa de los niveles de inmisión.

Los niveles de Tolueno y Xileno han decrecido sustantivamente (entre 1 y 2 microgramos por metro cúbico). Aunque recuerdan que no hay establecido valor límite legal para estos contaminantes.

No hay datos para 2020, de metales pesados (Arsénico, Cadmio, Niquel y Plomo) y del hidrocarburo Benzo(a)pireno que se miden en la estación de Mompeán.

La organización insiste en la necesidad de que los datos de todos los contaminantes estén expuestos al público en tiempo real, para mayor transparencia e información pública.

Demandan que, tras la crisis, se aumente el control sobre las emisiones industriales y se trabaje en una reducción activa y ordenada del tráfico, así como la creación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en los ayuntamientos de Murcia, Cartagena, Lorca y Molina de Segura, con más de 50.000 habitantes. Para implementar el estudio, con el objetivo de luchar contra la contaminación atmosférica y mitigar el proceso de cambio climático, tal y como señala el borrador de Ley de Cambio Climático y transición Energética presentado en el parlamento en febrero de este año.

También creen necesario que se termine de elaborar el documento Estrategias de Calidad del Aire con un Plan específico sobre el ozono troposférico, compromiso del gobierno regional.

Las principales vías para aumentar la calidad del aire del aire, tras la crisis, pasarán por la reducción activa y ordenada del tráfico motorizado, disminuyendo la necesidad de movilidad, potenciando en las ciudades el transporte público (en especial el eléctrico) y los medios no motorizados, como la bicicleta o el tránsito peatonal. Es necesaria la reconversión ecológica del transporte interurbano, desde la carretera a un ferrocarril convencional mejorado y socialmente accesible. También se requiere el ahorro y la eficiencia energética, así como la sustitución de las energías fósiles por energías renovables. Y potenciar el ahorro y la eficiencia en el uso de materiales y energía de todo el sistema productivo. Entre otras muchas medidas.

Para terminar, recuerdan que reducir los niveles de emisiones contaminantes tendrá beneficios directos sobre nuestra salud y la del planeta. Además, la reducción de emisiones de CO2, asociada a esos cambios, será clave en nuestra lucha contra el Cambio Climático y sus consecuencias.

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