Eladio Palmis
Juan Eladio Palmis
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Carpe Diem

Miras (para mí ni señor ni apenas nada) y su equipo de bailaguas: un virus pestilente pandémico en la cortijá murciana para que el no existen mascarillas, pero sí procedimientos para hacerlos cesar por vía de urgencia, miente a diario y de madrugada, sabiendo que en la cortijá, cualquier chorrada fabulosa, siempre va a encontrar un micrófono de los que funcionan a moneda, o un periódico de los que funcionan y están en el mercado con la misma ranura para el dinero.

Porque no en vano nos ha costado mucho dinero que la “libre e independiente” prensa murciana, siguiendo en lo regional con la tónica nacional, no desentone nada en el concepto y opinión que se tiene fuera, en el extranjero, respeto a que en España estamos “disfrutando” de una de las prensas peores del mundo.

Y luego está el maldito silencio del Pesoe murciano, un partido regional con voto de obediencia y resignación a los caciques y las cacicadas, que está convencido que sus “fieles” no se pueden contaminar con las constantes mentiras del equipo instalado en Murcia para trincar y mentir con toda impunidad.

Y entre unos y otros; los unos por activa y los otros, los sociatas, por vivir dentro de una nave conventual en la que se creen que no hacen falta velas para que naveguen; al final somos las gentes de la calle la que tenemos que estar haciendo de oposición, caso de mi amigo José Matías Peñas, y denuncia, mientras ellos se llevan el dinero de sus altos sueltos para sus casas.

Referente al asesinato del Mar Menor Matado por Asfixia, a día de hoy y al de ayer, es conocido, entre sueldo y sueldazo de político, que las competencias en agricultura y edificación, se transfirieron cuando se armó el chiringuito de las comunidades autónomas, y el Miras no puede seguir mintiendo y el pesoe guardando un reverencial silencio, importándole un carajo que la mentira cale y haga aumentar, todavía más, la apatía de la gente ante los hechos gravísimos contra el medio ambiente.

Y estas mentiras de tanto bulto y tan absurdo y malévolo contenido, al principio hacen sonreír al respetable e inanimado público; pero, al final dan su fruto. Y en el caso del Mar Menor Muerto, ya se ha generalizado en la calle que todo el problema de su descomposición cadavérica se debe al sector agrícola, y el hecho de que exista la burrada (única en el Mediterráneo y probable en el mundo) de la edificación asfixiadora en La Manga, ya nadie la menciona.

Por eso, cuando en la calle se escucha que la prensa española es afín a la derecha o la derechona, se le está haciendo un gran favor, supuesto que la prensa española, la regional puede que más, publicita y le da bombo a la mentira que sea, siempre y cuando haya alguna compensación económica. Y eso que también lo saben hacer desde la derecha y la derechona, el partido de los sociatas no se gasta un duro; no porque lo vean mal, sino porque, según ellos, al ser “diferentes” se lo gastan en cigalas de consumo propio.

La suerte que ha tenido el Mar Menor Muerto, es que han velado por la calidad de sus aguas desde un ministerio nacional, pasando por un gobierno regional, y con la mirada atenta del Pesoe, Pepé, Ciudadanos, Izquierda Unida, Podemos, Partido Cantonal, Movimiento Ciudadano, Vox…y algunos más.

Y el resultado está a la vista y en el olfato. Y sus asesinos, con moreno Caribe, siguiendo esculando coches oficiales.

Eladio Palmis
Colaborador
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