Mié. Dic 11th, 2019
Juan Eladio Palmis Sánchez

Juan Eladio Palmis

“Encallar en política”, artículo de opinión de Juan Eladio Palmis

Tú eres conductor de un vehículo cualquiera, tienes un altercado con él, cometes un error, seas o no responsable, y todo va a tu expediente personal haciendo mancha…, menos si eres político y prestas tus habilidades taurinas en un ayuntamiento como el cartagenero, donde cada día se ejercitan todos los lances del toreo, incluidos los llantos y los miedos que se desarrollan en los graderíos.

En Cartagena, por si algunos vecinos no lo saben (no tienen ninguna obligación de saberlo) son tan flojos e irresponsables sus variopintos elencos políticos; se enrollan tanto en asuntos triviales, sin importancia, que otros tan fundamentales para evitar la sisa y la especulación, como es no disponer de una norma reglada, pública, consensuada, como es un plan general de ordenación urbana, actualizado y moderno, eso, para el citado elenco político y sus “directores de orquesta” es harina de un costal que está podrido, que no tiene nada que ver (cosa rara) Murcia ni los murcianos, y es un asunto netamente que le pertenece al muladar municipal cartagenero.

El urbanismo reglado que ordena y manda en todo el territorio nacional español, y que comienza con irregularidades cuando se entra en la cortijá murciana; en Cartagena, para cuatro cosuchas que se hacen en el campo de modernizar la ciudad, se le pone tanto estiércol encima, que al final todos los vecinos, se interesen o no por el urbanismo, al final le toman rabia al asunto.

El Plan Parcial Rambla de Cartagena, un movimiento urbanístico, sometido de hecho a normas regladas, en cuyo desarrollo los ayuntamientos, el ayuntamiento de Cartagena en este caso, su misión es vigilar y ser garante de que se cumplan las leyes que rigen la ordenación sin que quede nadie perjudicado, y, claro está no tomar partido por nadie, cuando no dejan de circular noticias y fotos absurdas respecto de actuaciones privadas, termina uno por mirar la gatera y empezar a contar los pelos que se ha dejado el gato al pasar.

Y pasa que, en la Cortijá, un puñado de “caballeros cubiertos”, que pueden dejarse el sombrero puesto ante su majestad el señor presidente cortijero, nunca elegido por los votos ciudadanos pero si por los dedos de cierta providencia, tan providente que solo en asunto de emigración va a dejar al franquismo en calzoncillos, pueden decir una estupidez semejante, una barbaridad de sobre, de que las rambladas de agua contaminadas con metales pesados son una bendición para las “crancas peluas” del Mar Menor Muerto, y, uno a uno, no solo es que no son cesados en sus cargos, sino que, por el contrario, pese a más que encallar porque hunden la realidad al fondo de sus intereses particulares, nos les pasa absolutamente nada.

Nadie que sea científico: “Que sea una persona que se dedica a la investigación y estudio de una ciencia”, para el caso que nos ocupa ninguno de los que forman parte del “Comité de Asesoramiento Científico” de la Cortijá encargado de vigilar la salud del Mar Menor Muerto, tienen la categoría de CIENTÍFICOS, y lo han demostrado con largueza en el veredicto emitido con ocasión de las rambladas vertidas en el Mar Menor Muerto durante las pasadas lluvias.

Por tanto, porque jode que encima se pitorreen de los vecinos, deberían, que no es poco por la mentira que encierra, denominarse “Comité de Asesoramiento para lo que le guste escuchar al jefe”, y dejar lo de la ciencia y lo de científicos a un lado, y ser más respetuosos con las apariencias y los vecinos.

Con lo bonito que sería (ayer, contemplando la belleza del Mar Menor Muerto, matado por estos indeseables, lo pensaba) ver en pleno corazón del Mar Menor Muerto un número más que suficiente de molinos generadores de energía suficiente para que se le regalara la electricidad a todos los murcianos.

Pero esas cosas no van con los capullos y sus asesores que nos mangonean y se ríen de nosotros.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis

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