"Historias de la Trimilenaria (desde el rincón de Martínez Pagán)"
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Domingo 15 de diciembre del año que finaliza, este 2019 de luces y sombras, de zozobra y esperanza, de gentes que nacen y otras que se nos van. Recibo de buena mañana una deliciosa invitación: se me emplaza a participar y a realizar la breve crónica de las XIV campanadas a las 12 del mediodía del último día del año. Envuelta por la magia navideña del escultor Manuel N. Almansa y el montaje del no menos ilustre Juan José Quirós, la epístola traía promesa de éxito con esta jugosa presentación:

Brindis con degustación de productos de nuestra tierra, embutidos, salazones, pescado al horno panadero, jamón ibérico al corte hasta tocar hueso, y todo regado con vino D.O. Jumilla de bodegas Carchelo y brindis por el nuevo año con champán y dátiles de Túnez, por España, por nuestra Región y por Cartagena, a cargo de autoridades regionales, locales, militares, empresariales y civiles. A todos los asistentes se les hará entrega al concluir el acto de una lámina firmada en original del artista cartagenero Javier Lorente, mixta/papel de acuarela en 40×50 cm. titulada “Vista soñada del Mar Menor”.

La original invitación llevaba la firma de dos cartageneros de pro, Paqui Bueno, y su esposo Tomás Martínez Pagán, activo empresario y hombre imprescindible para comprender la historia de nuestra ciudad en los últimos 30 años. La bodega de la familia Pagán Bueno ha sido durante los últimos años centro de un pluriverso de encuentros de tipo personal y de carácter social en los que han participado gentes de aquí y de allá, miembros de la más variada tipología social y que ayer, 31 de diciembre, volvieron en gran número a reunirse en un encuentro que es gastronómico, sí; que es social, sin duda también; pero que es cada año y sobre todo, un libro abierto para comprender lo que es la Cartagena de nuestro tiempo en su contexto socioeconómico, regional y nacional.

¿Cómo un historiador y un cronista, que en el fondo no es más que un cotilla ilustrado, puede dejar de querer ser testigo de primera mano de un encuentro de este tipo? Así pues, durante un par de horas se paró para mí el tiempo y pude andar por aquella bodega y por los diferentes espacios del sótano de la vivienda familiar de nuestros anfitriones, saltar de flor en flor y platicar con todos un poco: pude tratar con algunos que considero amigos de siempre, como es el caso del presidente del colegio de abogados Antonio Navarro o el joven y exitoso empresario y abogado Antonio Casado; también departí amistosamente con los activos miembros de la prensa local y regional allí presentes y con nuestros representantes municipales Noelia Arroyo, Carlos Piñana y Jesús Giménez Gallo. Tras saludar a los amigos personales de Paqui y Tomás, con los que ya he compartido otros agradables momentos, pude participar en algunas de las muchas tertulias que se desarrollaron en torno a los diferentes espacios de la vivienda y con una copa de vino o la cerveza local Belich: en ellas podía oírse intervenir a numerosos hombres de letras o de la empresa (caso de Ginés Huertas), acompañados por políticos como Andrés Ayala o Paco Bernabé. Y pude felicitar de primera mano a los jóvenes propietarios del restaurante Magoga, recientemente catalogado con su primera estrella de la famosa guía Michelín.

Con los participantes entregados a la causa y el ambiente relajado, se produjo la llegada del presidente y la vicepresidente del gobierno regional, así como del activo e influyente diputado nacional Teodoro García: todos ellos, tras las oportunas presentaciones por parte de los anfitriones, acabaron integrándose en las animadas tertulias como uno más, hasta el momento de los brindis, punto fuerte de don Tomás, que despliega todo su encanto personal y, con alguna bromita y reivindicación a la clase política allí presente, se dirige a la concurrencia, en el cénit de un acto, en el momento en el que todo el mundo se siente igual de bien atendido y ninguno de los presentes se ha marchado. Se produce en ese momento los brindis de rigor y Tomás desea a los presentes un feliz año entrante, escoltado por algunas de las primeras espadas de la política local, regional y nacional; los dos almirantes de la plaza, el pintor Javier Lorente y algunos de los invitados al acto.

Y en la despedida, abrazos y buenos deseos de justicia social, armonía y arreglo a los problemas generales y locales, con la esperanza general de ver un mar Menor recuperado y una Cartagena bien encaminada hacia el futuro.

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