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III-¿HAY ALTERNATIVAS?

En resumen, hemos visto que la concentración de renovables y su instalación masiva (megahuertos solares o eólicos) no aporta nada a la población, la producción está alejada de los centros de consumo por lo que aumenta la necesidad de infraestructuras para el transporte, en muchos casos es imposible y en casi todos simplemente viene a reiterar una privatización de los beneficios y la socialización de los impactos, generando procesos de concentración y masificación territorial, y desde la sociedad se perciben como proyectos que vienen apropiarse de un recurso que es de todos, se llevan el beneficio y nos dejan poco o muy poco.

Cuando hablamos de transición ecológica y energética no se trata solamente de cambiar la forma de producir de la energía, también de consumirla, de transportarla, de la gobernanza de la red eléctrica,…

Si vemos como se ha afrontado este problema en Europa, comprobamos que hay países que llevan años de ventaja tienen un modelo más democrático, con mucho más número de agentes interviniendo en el desarrollo de estas energías renovables, más repartidas por el territorio. Una de las conclusiones que podemos sacar es que los países con más éxito en la implantación de renovables fueron los que aplicaron políticas que favorecían la generación distribuida y la participación de las comunidades locales.

En Alemania, el 54% del desarrollo de energía eólica y el 84% de la fotovoltaica está en manos de comunidades locales y particulares. Además es un modelo que aprovecha los espacios ya alterados, el 18% de las placas fotovoltaicas están sobre construcciones ya existentes y no modifican paisajes ni espacios agrarios, y un 66% de fotovoltaicas están en espacios urbanos, en manos de la ciudadanía a través sociedades coparticipadas, con inversiones a partir de 1.500 euros per cápita y utilizando espacios públicos municipales, generando nuevas formas de producción y reparto de la electricidad por comunidades y bloques de viviendas cercanos entre sí o en entornos rurales y de poca población. Se hace necesario por tanto, convocar ayudas municipales, autonómicas y estatales para instalar placas en edificios, techados de aparcamientos, instalaciones deportivas, naves de polígonos industriales, escuelas, etc, de forma prioritaria. Ni así tendríamos la electricidad total que necesitamos, pero disminuiríamos enormemente el impacto de la concentración.

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            De hecho, el desarrollo de la fotovoltaica se veía (Real Decreto sobre autoconsumo en 2019como una forma de paliar la centralización energética, acercando puntos de producción y de uso, en forma de cooperativas, comunidades, autoconsumo… Pero, de nuevo, el sistema gira hacia la dependencia a las grandes empresasAl contrario que con la energía eólica, cuyos componentes se fabrican en España, en la fotovoltaica es todo de importación: las plantas de placas solares españolas cerraron en la crisis de 2008.

Entre otras ventajas, el modelo de generación distribuida provoca más empleo de origen local, tanto para el montaje como para el mantenimiento, utiliza las redes de media y baja tensión descargando la red de HT, se pueden instalar justo en el lugar de consumo o muy cercanas a él, el beneficio es inmediato y repartido de forma más democrática, se utiliza justo en las horas de mayor precio de la electricidad y no afecta a la agricultura o la ganadería ni genera perjuicio al medioambiente.

 

RESUMEN

Las grandes instalaciones de renovables arrastran factores a tener en cuenta:

  • Las promueven grandes empresas del sector energético o de fondos de inversión, con lo que se favorece un sistema centralizado y en manos de oligopolios que no tienen en cuenta las necesidades sociales ni están dispuestas a negociar el desarrollo de sus proyectos con los agentes locales del territorio.
  • Ocupan extensiones de terreno inasumibles que entran en conflicto y pervierten su uso agrícola, provocan afección al paisaje, pueden tener impacto en la biodiversidad, en el caso de los parques eólicos particularmente en las aves y en el caso de las plantas solares deforestando terrenos o afectando al tránsito de fauna y a la fragmentación de sus hábitats, y pueden afectar a paisajes valiosos o de recreo
  • NO hay industria totalmente limpia: TODAS las renovables utilizan muchos materiales de muy diverso tipo (acero, aluminio, vidrio, plásticos, metales y tierras raras…), algunos escasos, que hay que extraer, muchas veces de zonas con conflictos sociales o bélicos y en condiciones laborales inaceptables, y transformar y que además, después de su vida útil, se convierten en residuos que no son fáciles de gestionar adecuadamente. En este terreno hay mucho que mejorar introduciendo medidas de economía circular para la recuperación de materiales (palas de aerogeneradores, módulos fotovoltaicos…) con proyectos industriales y de I+D+i.
  • Necesitan agua y productos químicos agresivos para refrigeración (solar termoeléctrica) o limpieza (fotovoltaica).
  • Hay zonas rurales sostienen que no necesitan estas instalaciones porque en su provincia o comunidad autónoma ya se genera mucha electricidad renovable, más de la que necesitan para su consumo, que transportar esa electricidad a largas distancias ocasiona pérdidas y es mejor la generación distribuida más cercana a los centros de consumo y que utilicen, además, las redes de media y baja tensión, hasta ahora infrautilizadas.

Hay muchos motivos para reclamar un mayor equilibrio entre instalaciones renovables centralizadas a gran escala y las de renovables distribuidas y autoconsumo, primando a estas últimas, y plantear medidas que refuercen la planificación ordenada de las instalaciones y la reducción de sus impactos ambientales y territoriales. Debe mejorarse el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que establece objetivos de penetración de renovables y diversas consideraciones de cómo debe ser su despliegue. Además, hay que incidir en la planificación de la red de electricidad que también tiene relación con el desarrollo de las renovables y que ahora está en tramitación, y en la planificación urbanística de competencia municipal que puede permitir o no la instalación de plantas renovables a partir de distintas normativas, PGOUs incluidos.

La Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) no se realiza en ocasiones con rigor y permiten la aprobación de proyectos que luego producen ciertos impactos en la biodiversidad. En este sentido deberían establecerse orientaciones uniformes y más exigentes para que las CCAA tramiten estas evaluaciones de impacto ambiental. Otro problema es que los promotores de grandes instalaciones a veces presentan los proyectos fraccionados de manera que al no superar cada uno de ellos los 50 Mw se tramitan a través de las Consejerías de Medio Ambiente que suelen ser más permisivas que en lugar del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.

En fin, es muy necesario primar el desarrollo del autoconsumo fotovoltaico, que democratizaría la producción de energía y que debería abastecer los consumos de viviendas y empresas. Pero debemos ser conscientes de que el autoconsumo tiene sus límites y que por mucho que se promueva sería imposible cubrir con él un segmento elevado de los consumos eléctricos del conjunto de las necesidades sociales y productivas. Algunos estudios han estimado que no es previsible que se instale mucho más de 600 Mw de potencia anual en autoconsumo, lo que nos llevaría a tener en 2030 unos 6.000 Mw, que sería totalmente insuficiente para garantizar el suministro eléctrico de nuestro sistema. Existen muchas viviendas e instalaciones en las que técnicamente no es viable la instalación de autoconsumo y hay muchas dificultades para que amplios segmentos de la población o de las empresas puedan financiar su instalación sin ayudas oficiales, a pesar de su extraordinaria bajada de costes. Además por propia definición el autoconsumo abastece de electricidad a viviendas, industrias o instalaciones agrícolas, pero no a redes de transporte ferroviario, industrias de alto consumo eléctrico o sistemas de iluminación municipal, por poner sólo algunos ejemplos. Son necesarias, pues, instalaciones renovables centralizadas de generación eléctrica, pero bajo parámetros asumibles por la sociedad.

 

REFERENCIAS:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/avaricia-rompe-saco-no-macro_132_8006891.html

Del ladrillo al panel: la burbuja de la fotovoltaica en Cádiz

Panorama – CCOO dice No a la moratoria renovable y ve conveniente que el Estado rescate las concesiones hidroeléctricas – Energías Renovables, el periodismo de las energías limpias.

Endesa eleva su aspiración a los fondos europeos y se ofrece a movilizar 23.300 millones con 122 proyectos

Infraestructuras Energéticas de la Agencia Andaluza de Energía

 Índice de Sensibilidad Ambiental para Energía Fotovoltaica del MITECO

 

Cartagena, junio de 2021

Vicente González
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