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Mié. Jun 3rd, 2020
Independentismo, el nuevo enemigo útil

Independentismo, el nuevo enemigo útil

Independentismo, el nuevo enemigo útil

Si algo nos ha dejado claro la política en los últimos años es la necesidad de tener un enemigo, real o ficticio que permita asustar al pueblo para ganar votos.

En los últimos años se ha hecho cada vez más patente que los partidos políticos necesitan un enemigo al que agitar frente a las masas para ganar votos. El último enemigo “útil” que ha aparecido en la escena política es el independentismo catalán.

Los partidos de derecha y ultra derecha tienen en este movimiento su “cuanto peor, mejor”, es decir, cuanto peor sea la situación en Cataluña, cuanto más agitación haya, mejor para sus aspiraciones políticas. Su premisa se basa en que los “españoles de bien” no pueden consentir que alguien quiera “romper” España.

Por ello, en lugar de buscar soluciones negociadas al conflicto, hay que alimentarlo tomando aquellas medidas que generen más crispación. Cuanto peor sea la situación, mejor son sus expectativas electorales, sobre todo en el resto de España.

Un claro ejemplo de esta política es la propuesta del Partido Popular de Casado de aplicar un 155 más duro y sin limitación en el tiempo. Esto, lejos de solucionar el problema, lo único que conseguiría es enconar más la situación. Una clara prueba de ello es que la anterior aplicación no soluciono nada.

Una suspensión de la autonomía prolongada en el tiempo solo produciría un mayor rechazo de la población catalana, generando cada vez un mayor sentimiento independentista, que permitiría, en consecuencia, mantener el artículo 155. Y así entramos en una espiral en la que ambas partes se alimenta de ese “cuanto peor mejor” para conseguir sus ambiciones políticas.

Independentismo, el nuevo enemigo útil

Un enemigo de dos direcciones

Pero no es solo la derecha la que cree que esa política les favorece. Los partidos independentistas también han entado en esa dinámica en la que necesitan vender a sus seguidores un enemigo que les reprime para justificar sus acciones políticas.

A priori parecería que el independentismo se sentiría más cómodo con un partido que acceda a negociar temas como la financiación o un nuevo estatuto de autonomía. Sin embargo, en lugar de apoyar los presupuestos generales del estado, lo que permitiría mantener en el gobierno a Pedro Sánchez, los independentistas pretenden tumbarlos.

Y todo ello con exigencias tan absurdas como que pedir que el ejecutivo influya en la fiscalía para que retire los cargos que hay contra los políticos presos. Está claro que en su mente no está tanto el mantener este gobierno, como tener en frente uno más radical que les permita, a largo plazo, que se genere ese clima de enfrentamiento para poder mejorar sus resultados en las elecciones.

En resumidas cuentas, tanto independentistas como la derecha de este país necesitan de ese conflicto que les permita tener ese “enemigo útil” para sus intereses.

Vivimos malos tiempos para la moderación y el dialogo, pero sobre todo para aquellos ciudadanos que creemos que la solución a cualquier conflicto pasa por el dialogo y la negociación.

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