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Vie. Jul 10th, 2020
Submarino Isaac Peral, Aniceto Valverde

Submarino Isaac Peral, Aniceto Valverde

“Isaac Peral, un genio incomprendido”, opinión de Aniceto Valverde

Tengo un amigo que cuando estoy triste o algo deprimido me dice que -como él hace en idénticas ocasiones  vaya a ver a Isaac Peral a su tumba del cementerio de Nuestra Señora de Los Remedios, en Santa Lucía (o La Isla). Según esta persona, que es algo filósofo, el insigne inventor le dice en estos casos que le cambiaría sin dudarlo un momento su vida; más concretamente, sus últimos años cuando fue víctima no sólo de una gran incomprensión, sino que fue objeto de una expresa campaña de desprestigio e incluso vilipendio por parte de unas autoridades de las que mejor guardarnos la opinión. Y eso que las pruebas del submarino que lleva su nombre, fueron todo un éxito y el invento había recibido anteriormente el apoyo expreso de la Regente Doña María Cristina. Isaac Peral incluso tuvo que darse de baja en la Marina y murió de una meningitis el 22 de mayo de 1895 fuera de su tierra natal: nada más y nada menos que en la ciudad de Berlín.

Si mi amigo filósofo y culto me cuenta todo esto, él que sabe mucho, no es por otra cosa nada más que para animarme. Y, desde luego, que lo consigue. No porque uno se pueda equiparar ni remotamente al genial inventor en sus méritos. Pero sí (tal vez) en su tristeza; un sentimiento que se me pasa inmediatamente cuando (piensa uno) lo afortunado que es y que quizás incluso seamos todos los habitantes, cuando menos, de esta ciudad sobre todo si vuelve la vida al Centro y se adecentan sus barrios y diputaciones. Y es que aunque a veces llueva, cosa que tampoco viene mal, casi todos los días no sólo amanece que no es poco, sino que el sol resplandece.

Quizás haya pocos espectáculos tan hermosos como ese amanecer visto desde el puerto, desde su parte Este, naturalmente. Ver cómo conforme pasa el día su reverberación sobre la mar es más intensa: desde unos tibios rayos hasta el apogeo del mediodía y su declinar con la puesta del sol (un toque militar ese que personalmente me gustaba mucho). Además es gratis: está al alcance de cualquiera.

Ya sé que la crisis es grave. Pero no hay bien que por mal no venga (uno cree que se debe decir así y no al uso que es que no hay mal que por bien no venga: lo que debe venir es el bien, el bien común, para todos). Y de ella creo que saldremos algún día con medidas progresistas, resistiendo el avance de mentalidades retrógradas. Desde luego hay que vivir de ilusión. Y lo que está más claro aún, si cabe, es que a los genios como Isaac Peral nunca tienen éxito (según éste se entiende al uso) en vida.

Aniceto Valverde Conesa

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