Vie. Dic 13th, 2019
Fernando Mateo y José López, este martes durante el juicio en Cartagena. / J. M. Rodríguez / AGM

Fernando Mateo y José López, este martes durante el juicio en Cartagena. / J. M. Rodríguez / AGM

La Fiscalía pide condenar a José López por lanzar una patada a un ex alto cargo de la Comunidad

Ve delitos leves de amenazas y maltrato de obra a Fernando Mateo, que relata a la juez que recibió insultos reiterados y que sintió “miedo”, mientras que el exalcalde de Cartagena atribuye su gesto a que “perdió el equilibrio” en una discusión acalorada

“¿Ha visto cómo acomete usted con la pierna” contra Fernando Mateo?, preguntó la fiscal al exalcalde de Cartagena José López, tras pedir a la titular del Juzgado de Instrucción 2 exhibirle las imágenes registradas por una cámara de videovigilancia de la Escuela de Hostelería a las 17 horas y 38 minutos del 1 de marzo de 2016. El concejal de MC, ahora en la oposición, respondió a la fiscal que lo ocurrido es que, en medio de una fuerte discusión con el ex director general de Formación Profesional de la Comunidad Autónoma, que tuvo como preámbulo repetidos insultos de este y un rifirrafe verbal “elevado un poquito de tono” sobre la cesión al municipio de una réplica del submarino Peral, su entonces jefe de gabinete, Jesús Giménez Gallo, le sujetó para zanjar la disputa. “Mis manos nunca están por delante de mi cuerpo. Jesús Giménez tiró de mi brazo hacia atrás y me hizo perder el equilibrio”. Lacónica, la fiscal cerró su interrogatorio con un revelador comentario sobre la impresión que le habían causado las explicaciones del acusado: “Ah, ya. Pues no hay más preguntas”.

Tras repasar otros fragmentos del vídeo y escuchar las declaraciones prestadas en la sala por Mateo, por López y por los testigos de la acusación y de la defensa, la fiscal consideró “acreditados” los hechos sometidos a la vista oral este martes y ratificó su posición inicial: solicitar la condena del exprimer edil por un delito leve de amenazas y por otro delito leve de maltrato de obra. Por el primero, reclamó a la magistrada María Pascual imponer al edil el castigo de dos meses de multa, con una cuota diaria de 50 euros, al haber dicho presuntamente a Mateo que le iba a dar una “hostia”; y por el segundo, consistente en lanzarle una patada mientras Mateo bajaba la escalera exterior del edificio, aplicarle la misma pena. “Más que un desequilibrio, se ve cómo la pierna vuela”, remató la fiscal.

“Tengo sangre en las venas”

Para el Ministerio Fiscal, resulta clave que este ex alto cargo autonómico no ofreció “ningún tipo de fisuras” en su relato de lo sucedido; que López reconoció la existencia de un “clima” de tensión previo, por las discrepancias con la Comunidad Autónoma respecto a la solicitud de entrega al Ayuntamiento del submarino para ubicar éste en una rotonda del Paseo de Alfonso XIII; y que una testigo de la acusación, la jefa de servicio de FP Mónica Escudero identificó con claridad las amenazas vertidas contra su superior durante una comida de la Escuela de Hostelería de Cartagena, adscrita a la Comunidad.

“No quise agredir al señor Mateo, pero soy humano, tengo sangre en las venas y soy un hombre mediterráneo. Sus insultos a mi madre y a Cartagena no pararon en ningún momento”, resumió lo ocurrido López, en el turno final de intervención ofrecido por la juez. Y calificó de “ficción” las acusaciones del ex alto cargo del Gobierno regional del PP, porque si bien él reaccionó de forma enérgica ante provocaciones e insultos que hacen “subir las pulsaciones”, hasta el final intentó llegar a un acuerdo con Mateo.

Querella por “interés político”

Precisamente para que mediaran en la controversia política, explicó, pidió a Giménez que él y el exgerente de la sociedad municipal Casco Antiguo, Antonio García, que se personaran en la Escuela a la hora del café. “Casualmente se puso la querella contra el señor López cuando faltaban tres meses para las elecciones”, apuntó la abogada del edil, Esther Guzmán, quien aludió así a que este caso tuvo su origen en un “interés político” y que no hay pruebas que desvirtúen la presunción de inocencia de su cliente.

Como cuestión esencial, dijo que el vídeo demuestra que la patada impactó en el brazo de Antonio García y que no resulta “creíble” la denuncia de Mateo, porque este no tuvo una reacción propia de haber recibido un golpe. Para López pidió, por tanto, la libre absolución, no sin antes recordar que el concejal ya salió airoso de una querella (del PP) por la compra del antiguo Hotel Peninsular en su etapa de alcalde y concejal de Urbanismo. Además de Giménez y García, quienes aseguraron que solo se interpusieron entre Mateo y López y que no vieron que este lanzara una patada, la defensa llevó como testigo al presidente del gremio de hosteleros Hostecar, Juan José López. Este aseguró no haber escuchado ningún intercambio de insultos en la mesa.

Por su parte, Mateo afirmó que López no solo profirió contra él graves amenazas e insultos y le lanzó una patada a la altura de “los gemelos”, sino que también intentó golpearle con las mano antes de salir del inmueble y cuando ya estaba en el coche, cuya puerta supuestamente abrió. Según su testimonio, la actitud del edil y de sus dos acompañantes era tan “violenta”, al bloquearle incluso la salida y empujarle Antonio García, que tuvo que pedir a la también testigo Begoña Sánchez, subdirectora general de FP, que llamara a la Policía Nacional. Tras visionar las imágenes García, afirmó que ni persiguió a Mateo ni le desplazó. Según sus propias palabras, “solo le estoy poniendo cálidamente la mano para que no se acerque a Pepe López”.

“Sentí un miedo que probablemente usted no haya sentido nunca”, espetó a la letrada de la defensa, y señaló que él solo pidió en la comida a López que se callara y que dejara de insultarle, y que el peor momento fue cuando recibió la patada mientras bajaba por la escalera, pues las consecuencias podrían haber sido graves.

El abogado de Mateo, Francisco Luis Valdés-Albistur Hellín, destacó la gravedad del comportamiento de alguien que acudió “como representante de la ciudad de Cartagena”, a una sede que además es regional. “Es como si yo invito a mi casa a alguien y me insulta”, señaló modo de ejemplo. Y solicitó tres meses de multa por las amenazas, con una indemnización de 1.350 euros, y dos meses, con 900 euros, por el maltrato. Según expuso, su cliente sufrió un “perjuicio moral” que debe ser reparado, entre otras cosas con cantidades que López puede pagar “perfectamente” porque dispone de un sueldo municipal que el propio acusado situó en unos 3.000 euros al mes, además de sus ingresos como empresario de venta de café. Sobre esta actividad privada, el edil dijo que unos años tiene ganancias y otros pérdidas.

Fuente: La Verdad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.