Concentración contra el amianto en la Asamblea Regional
Concentración contra el amianto en la Asamblea Regional
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Carpe Diem

El pasado enero los técnicos del metro de Madrid detectaron una nueva fuente de contaminación por amianto en sus vagones de las series 2000 y VAI, donde trabajadores estaban expuestos al material tóxico.  Además, y según informaba El Periódico, se difundieron fotos en una circular que mostraban que la pintura tóxica (o MCA, Material Con Amianto) también ha sido detectada en el interior de los vagones, donde van los viajeros. En ella se advertía también que, “si bien nueva no presenta peligro, la pintura MCA se puede desmenuzar (“es friable”) cuando se degrada y se rasca o golpea. El principal peligro que presenta el amianto es la inhalación de las microfibras en que se desmenuza, potentes agentes causantes de un temido cáncer de pleura, el mesotelioma, que contraen las personas expuestas”.

Después , Metro de Madrid sustituyó ocho trenes que circulaban por la línea 5,  y un portavoz informó a Europa Press,  que “el hecho de que en esa pintura hubiera un “pequeño porcentaje” de amianto no ha supuesto ningún riesgo para trabajadores ni viajeros, ya que además de no tener acceso a los elementos que recubría dicha pintura, el estado de la misma era no friable, es decir, que no emitía fibras”.

Pero se equivocaba.

El 24 de mayo de 2018 el amianto del Metro de Madrid se ha cobró su primera víctima mortal oficial. El mecánico de los talleres del suburbano madrileño Antonio Morán Canseco, de 56 años, fallecía en el Hospital La Paz víctima de un cáncer de pulmón. Y ya eran tres más los trabajadores afectados.

La Inspección de Trabajo impuso una multa de 190.000 euros a Metro de Madrid por la violación de normas de salud laboral. El asunto empezó a ser estudiado en fiscalía.

Esta semana, el Juzgado de lo Social número 10 de Madrid ha condenado a Metro a indemnizar con más de 370.000 euros a la familia de otro trabajador de mantenimiento fallecido,  Julián Martín, afirmando que murió de cáncer por exposición al amianto durante su actividad laboral.

Según informó Europa Press “la magistrada considera acreditado que el trabajador sufrió un cáncer de pulmón, y que fue diferente a otro de laringe que padeció en 2010, “por la inhalación de asbesto que es de índole terminal mientras que el de laringe no produjo recidiva ninguna”. También subraya que por esta situación recibió la incapacidad por contingencia de enfermedad profesional, al igual que su fallecimiento conforme a la indemnización otorgada a su viuda”.

“Que el amianto o asbesto es producto existente en los elementos empleados en la maquinaria y aparataje eléctrico de los trenes de Metro desempeñando el trabajador la función de mantenimiento preventivo y correctivo de dichos elementos”, agrega la sentencia para recordar que prestó servicios en la compañía desde 1980 y que la documentación aportada por el suburbano “nada desvirtúa ni es susceptible de contrarrestar la reclamación”.

Finalmente, recalca que la “alegación de que Metro desconocía los efectos de la inhalación del asbesto, por un lado no exime la responsabilidad empresarial y por otro, además, tal alegación queda desvirtuada conforme al dictamen de la Comisión de Investigación ha elevado a la Asamblea de Madrid”.

Metro de Madrid no va a recurrir el fallo judicial.

El final de esta triste historia es importante para el avance en la lucha contra el amianto, ya que se considera que la sentencia podría sentar jurisprudencia: “Al ser el primer caso que de forma judicial reconoce algo que Metro de Madrid nunca ha reconocido, que hemos estado expuestos y manipulando el amianto. Va a ser mucho más fácil poder demostrarlo“, aseguraba Juan Carlos de la Cruz, secretario general de CCOO de Metro de Madrid.

 

 

 

 

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