Ramón Galindo
Ramón Galindo
Publicidad

Y con esto poco a poco, la Sra. Ministra de “Igual-da” a la sazón conocida por la marquesa de Galapagar, quiere llegar sola y borracha a casa, al menos es el lema que lidera en su ministerio. Aunque no sea el mejor ejemplo que una madre pueda dar a sus “entre algodones” cuidados vástagos, no es menos cierto que se lo puede permitir; primero porqué tiene suficiente parné para pagarse las copas y las cuidadoras de sus hijos, y segundo por lo segura que se va a encontrar en la puerta de su casa, con un destacamento de la Guardia Civil encargado de su custodia


Ayuda al ElDigtalCT a seguir trabajando para llevarte la información cada día a tu móvil, tablet o pc. Colabora con nosotros con tu donación para apoyar una información independiente.



 

¡Las demás no! A las demás habrá que acompañarlas, o si tienen dinero, pedirle al taxista que espere hasta que entren en el portal ¡Pero ahí no acaba el peligro! Las entradas y ascensores son los lugares favoritos de depravados, atracadores y violadores, a los que las pobres chicas de barrio, embriagadas por las arengas de la Sra. marquesa, en desventaja se tendrán que arriesgar a encontrárselos.

Mientras a la “sólo ex-cajera” -pues no se le conoce otro oficio- su escolta le abrirá las puertas de la tan bien custodiada mansión de la sierra madrileña, donde caerá beoda en su carísimo lecho para dormir la mona, sin la preocupación de tener que madrugar para dar biberones, cambiar pañales o fichar por la mañana en el supermercado.

Y lo asombroso de “la Montero, no es que sea Ministra, pues eso hoy día lo puede ser cualquiera, lo asombroso es que llegara a ser cajera, aunque por lo poco que duró, demuestra que tampoco valió para eso.

Publicidad

Y hablando de mujeres y respetando su derecho a llegar borrachas, por encontrarnos hoy en el día de la mujer, en esta vespertina y humeante reflexión, que envuelta entre los aromas de la sobremesa del café y el puro de los domingos, me gustaría hacer especial mención a ellas, y muy particularmente a las que he tenido alrededor de mi vida, empezando por mi ejemplar y ya fallecida madre, a la que recuerdo todos los días y a la que nunca vi llegar a casa como le gusta a la Montero; a mi maravillosa mujer y compañera de vida, a mi hija y a mi hermana todas mujeres luchadoras, trabajadoras, madres e hijas ejemplares y muy cariñosamente a mis nietas, de las que espero, disfruten de los horizontes de igualdad que sus antecesoras han sabido labrarles y demostrarles “sin la obligación de criminalizar a los hombres por el hecho de haber nacido distintos a ellas” que todos somos iguales.

Y en general a todas las mujeres que miran hacia adelante orgullosas de sus vidas -con el derecho- pero sin la necesidad de llegar borrachas a casa.

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.