fbpx
jue. Ago 22nd, 2019

Libros y negros, de Aniceto Valverde

LÁGRIMAS DEL MAR MENOR (IV), “Libros y Negros”

Cuarta entrega de Lágrimas del Mar Menor, relatos de Aniceto Valverde

Libros y Negros

Para desdicha de nuestros padres ni mi hermano menor ni yo echábamos la siesta en la playa. Pero de esa agitación perenne que nos caracterizaba vino el placer de la lectura. Me saltaré los tebeos y pasaremos a algo un poco más complejo. Se trató, en un principio, de las historias de el Jabato y el Capitán Trueno. A mí me gustaban más estas últimas como a mucha gente, por cierto. El Capitán siempre haciendo el bien junto a sus inseparables Krispín y el forzudo Goliath que siempre decía “por el gran batracio verde…” (aprendí que batracio significa “rana” y otros animales anfibios). Ah, y para mí la reina Sigrid de Thule -su novia- era como mi relación con Begoña. Uno de sus guionistas llegó a afirmar que el Capitán “sería actualmente un defensor de los derechos humanos”. Y quizás todos recordéis aquella canción creo que de los ochenta: “Ven Capitán Trueno. Haz que gane el bueno.” (creo recordar que el grupo se llamaba Asfalto).

También la editorial Bruguera publicaba, ya en formato de libro, clásicos de la Literatura Universal. Aquellos libros tenían la particularidad de que o al final del capítulo o cuando venía a cuento se insertaba una página con unas viñetas a modo de resumen de lo que había pasado en las anteriores. Quizás por ello me gusta ilustrar mis modestos textos con alguna fotografía.

De ellos hoy me acuerdo especialmente de dos. “Veinte mil leguas de viaje submarino” (de Jules Verne), cuyo sumergible el Nautilus estaba al mando del Capitán Nemo. Por cierto, muchos sabréis que nemo significa “nadie” en latín. Y que nautilus se define como la divina proporción o número áureo o de dios, conforme a la cual, por ejemplo, se construyeron las catedrales góticas durante fundamentalmente el siglo XIII. Por eso la novela no es sólo una aventura, sino que encierra un misterio que cada cual ha de descubrir. Evidentemente todo esto lo aprendí después de muchos años. Hay que darle la razón a Ítalo Calvino cuando recomienda “releer los clásicos.”

Sin hacer de menos a otros, me acuerdo con mucho cariño de otro autor. Se trata de Mark Twain (pseudónimo de Samuel Langhorne Clemens), que primero fue periodista, o lo intentó, pero se hizo muy famoso como escritor y humorista. Uno, como tanta gente, hemos disfrutado con sus más famosas historias: “Las aventuras de Tom Sawyer” y las del desarraigado Huckleberry fin. Mark Twain fue un acérrimo defensor de los derechos de los trabajadores y, por otra parte, llegó a decir que la Proclamación de Emancipación de Lincoln «… no solo liberó a los esclavos negros, sino que también liberó a los blancos.» Porque Mark Twain -que es adonde quería llegar- significa o significaba aguas profundas que era la voz que el grumete, naturalmente negro, que iba sondando el Misisipi para comprobar que había fondo suficiente para que esos vapores de aspas como hélices laterales que lo surcaban no encallasen en el lecho del legendario río, y el blanco capitán maniobrara el buque.

Pero yo iba a dos cosas, igualmente. Una: que quizás ni con un traje submarino (actualizado) de los del capitán Nemo me metería a veces en el Mar Menor y que estamos negros de esta situación.

Tanto como los vecinos en una de sus riberas quieren llamarse “Los olvidados”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.