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Hace algunos años, cuando la glorieta de San Francisco era una plaza cartagenera con solera y estilo, se colocaban ahí en la plaza unos puestos de esos que llamamos de “hippies”. Desde muy joven, cada vez que bajaba al centro pasaba por la glorieta porque había un puesto que lucía una bandera que me gustaba mucho, la bandera arcoiris, la de la diversidad.

Hoy, podemos encontrar esa bandera en numerosos bazares, tiendas, etc. Pero por entonces, ni mucha gente se atrevía a venderla y mucha menos a comprarla. En el puesto en cuestión, un hombre menudo de mediana edad.

Al tiempo descubrí que ese señor que con orgullo exhibía esa bandera en su tinglado, era un reconocido transformistade copla, que se llama Manolo y que su nombre artístico es Manolo de Triana.

Cuando echamos a andar en el activismo en Cartagena, Manolo no dudó en ofrecerse a colaborar con GALACTYCO y el ENORGULLECT, y así lo hizo durante años.

Ahora, Manolo colabora con la ONCE, hace teatro y sigue igual de reivindicativo que siempre. Hace unos días me llamó para invitar al Colectivo GALACTYCO a un desayuno orgulloso con motivo del día del Orgullo LGTBI. En la sede de la ONCE en Cartagena compartimos un coloquio muy enriquecedor, leímos un manifiesto y tuve la ocasión de decirle que aunque el no lo supiera, para muchas personas de la comunidad LGTBI, Manolo es un referente, por su visibilidad, por su compromiso y su valentía.

Cuando recordamos su época de vendedor ambulante, Manolo reconoció que solo el se atrevía a vender la bandera y que sus buenos dineros ganó con la venta de la misma, pero que para la gente no era fácil ir a comprar esa bandera a una plaza pública. Manolo se emocionó, y nos aseguró que seguirá, allá donde esté, defendiendo las libertades y derechos del colectivo LGTBI, ahora en la ONCE.

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Tenía pensado escribir estas palabras hace unos días, pero dados los acontecimientos a los que hemos asistido esta semana, lo he ido postergando. Sin embargo, creo más que necesario, hacer un poco de memoria, sobre todo para aquellas personas más jóvenes que afortunadamente han nacido en una España diversa y respetuosa, pero en la que hace muy poco tiempo, incluso comprar una bandera de la diversidad era una odisea no al alcance de todo el mundo.

Posiblemente, habrá muchos Manolos a lo largo y ancho de nuestra geografía, pero el nuestro, el cartagenero, merece toda mi admiración y respeto, y es lo que os quiero transmitir con este reconocimiento.

José María García
Vocal de comunicación Colectivo GALACTYCO
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