Fangos en el Mar Menor
Fangos en el Mar Menor
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Aquella copla popular que decía que las mujeres eran “altas y delgadas como sus madres, pero que tenían bigotes como sus padres”, al final, según la ciencia antropológica, va a resulta una de las muchas verdades que se suelen cantar en las coplas populares, en las que la censura se la suelen pasar, después de unos vasicos de anís, por el forro de las guitarras.

Por este levante español, cuando el Mar Menor Muerto no era un Charco Podrido, y a costa de su podredumbre muchos se están enriqueciendo (presuntamente), los restos óseos de los “Homos” que vivían por estos lares y soñaban con tener poder y formar un partido político lo suficiente de poderoso como para convertir el mar Menor en un charco podrido y que todo el mundo cerrara la boca, los huesos hallados demuestran que las mujeres de esta zona levantina medían de media, todas, más que los hombres.

Hasta tal punto era el diferencia de estatura en favor de la mujer levantina, que según la ciencia, el hombre lograba alcanzar una estatura que oscilaba entre el metro con treinta cm (1,3cm) y el uno cincuenta (1,5cm) de máxima cuando era un buen mozo; mientras que la estatura de la mujer, la que menos media, lo hacía precisamente desde el máximo masculino de los 1,5cm para arriba, llegando hasta los 1,7cm de alto y un poco más.

Yo se que tal afirmación científica puede conllevar frases tan machistas como que todo tiene, o tenía obediencia, al peso y al valor ge de la gravedad; pero no deja de dejarnos intranquilos a los que pensamos que las “imágenes y semejanzas” se ve que en la fotocopiadora las alteraron, porque siempre se pensó, milongas camperas aparte, que el hombre había tenido más envergadura que la mujer; pero, al parecer, otro mito más que la ciencia, incapaz, al parecer, de matar un virus creado en este mundo a imagen y semejanza de otros virus, aunque puede que con más mala leche, ha tirado por los suelos, de momento, el poderoso poder de matar del hombre.

Y si las mujeres han demostrado en el campo de la ciencia, dentro de las disciplinas de la medicina y la enseñanza (continúo pensando en levantino), de estar dotadas de una “mayor estatura” de miras y de hechos que los hombres y se nota a mejor su presencia, donde el asunto no tiene correspondencia es cuando se habla de política en la citada zona geográfica referenciada levantina, porque la actual presencia masiva de la mujer en la vida política cotidiana, lo único que ha servido es para que todo siga igual, tirando a más de lo mismo, supuesto que estamos ahogados en lo que ya resulta una tradición: un tremendo cinismo político y la ineficacia más cara que nunca se haya pagado tanto dinero por tan poco.

El antiguo Mar Menor muerto por asfixia, ahora convertido en un CHARCO PODRIDO, está emparejando, ha emparejado en estatura, el nivel de miras de los dos géneros, y alcaldes y alcaldesas de una ribera que le ha costado a la Humanidad entera, no solo a nosotros, recursos económicos y la destrucción de los más preciados recursos ambientales, con rebobinar una, y las veces que entiendan que haga falta, que se “van a realizar estudios para recuperarlo”, todo un elenco social, nos damos, al parecer, por satisfechos, y nos volvemos a la casa felices y contentos dispuestos a preparar los votos.

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Por lo tanto, fuera de la ciencia no se entiende qué ventajas hubieron en los tiempos anteriores con el hecho demostrado por los científicos de que las mujeres fueron más altas en el Levante Español que los hombres, ni qué coño hacemos todos a una que no le damos solución al Mar Menor Muerto y esperamos a que la “reunión científica” numero quince mil seiscientas nueve se la de.

Café, copa y puro, aparte.

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