Juan Eladio Palmis
Juan Eladio Palmis
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Y no hay ni un solo político y ni un solo funcionario en la cárcel como responsables del pago de INDEMNIZACIONES POR INCUMPLIMIENTOS URBANÍSTICOS por parte de la administración municipal, que vive, que está viviendo, en el país de las Maravillas de Alicia, con la Trinca controlando todo, y teniendo, absolutamente todo, atado y bien atado, sin la actualidad del regimiento de un Plan General Actual de Ordenación Urbana, y sin una oficina de reclamaciones donde exponer las quejas que no sea la largas púa que han clavado en la pared para “atender los expedientes de reclamación”.

Al respecto de las indemnizaciones urbanísticas, la Ley del Suelo, que rige de lo establecido en la Constitución Española de 1.978, indica que: “El principio general en materia de responsabilidad patrimonial es LA INEXISTENCIA, con carácter general, de indemnización por alteración de la ordenación…”

Y en el artículo 9- apartado 3. La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la PUBLICIDAD DE LAS NORMAS, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la ARBITRARIEDAD DE LOS PODERES PÚBLICOS.

Artículo 106

  1. Los Tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la actuación administrativa, así como el sometimiento de ésta a los fines que la justifican.
  2. Los particulares, en los términos establecidos por la ley, tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, SALVO EN LOS CASOS DE FUERZA MAYOR, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos.

Parece ser que en Cartagena ya no existen los servicios públicos (no me estoy refiriendo a los retretes públicos, que tampoco los hay) sino a que, visto lo visto, (bueno visto, no, que no se publicita en el tablón de anuncios) los derechos de los servicios públicos de la gente, quedan relegados a los derechos de particulares, en un vaivén de euros municipales hacia los bolsillos privados, todo bajo una “legalidad vigente”, que como muy poco, a los que entendemos un poco de urbanismo, nos deja con la boca abierta.

Para comprender las leyes, no es necesario ser licenciado en ellas, y las leyes que rigen el urbanismo, tal y como hemos indicado más arriba, se preocupan porque sobresalga predominando el bien común. Pero, en Cartagena, parece ser, en vista de la millonada que llevamos dada en dinero contante y sonante, y desconociendo las que se habrán otorgado de “boca a oído”, acompañadas de la frase hecha:”Luego no te olvides…”nos tienen a todos con cierto aire de gilipolla en la cara.

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La decadencia de una comunidad, de una ciudad, de una Comunidad Autónoma, es cuando la gente de la calle, nuestro caso, lo que le llega procedente de sus mandos, en nosotros del Ayuntamiento y del Gobierno Comunitario, es que lo último que podemos hacer con ellos metidos en sus despachos, es dormir a pierna suelta, pues sabemos que su celo está centrado precisamente en sisarnos todo lo que pueden en beneficio claro, conciso y palpable de sus amichis, con los que tienen unas deferencias, unas reverencias y unos peloteos, que vistos desde aquí desde la calle, al margen de que producen vergüenza ajena tanto baboseo, nos tienen en alerta y en tensión porque al menor descuido ya nos están jodiendo.

Y no hay más que ver la cara de gente, supuestamente rica, que se les está poniendo.

Eladio Palmis
Colaborador
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