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Mié. Abr 8th, 2020
Ramón Galindo

Ramón Galindo

“No imagino yo las comparsas con sordinas y cajas destempladas” artículo de opinión por Ramón Galindo

Y con esto poco a poco, con los almendros ya en flor y aún con alguna helada por llegar, el invierno va dando sus últimas bocanadas.

Pero para “bocanada” la de la alcaldesa de Vic, una tal Anna Erra, que va y suelta por su “boca-nada” que a los que tengan aspecto de no ser catalanes hay que hablarles en catalán, espero y deseo que Anna “boca-chancla” no tome como modelo de “aspecto catalán” a Torra, a Junqueras o a Pujol, al menos del aspecto exterior. Da la casualidad de que mi hermano mayor es catalán, pues allí nació y no creo que haya mucha diferencia entre nosotros dos. Y ahí les tenemos, cobrando un sueldo por decir jilipolleces.

Y continuando con Barcelona, no me creo yo que que el Mobile, el que en inglés se pronuncia “movail” lo hayan suspendido sólo por el coronavirus, pues en Holanda recién acababa una feria similar y se ha llevado a cabo con toda normalidad. Lo que si es cierto, es que ahora han quedado muchas plazas de hotel libres y a los hosteleros quizá les iría bien un 155, para rellenarlos con Policías y Guardias Civiles, y así paliar un poco la crisis.

Pero eso no va a suceder, todo lo contrario, este gobierno está más centrado en despenalizar los delitos de rebelión, de insultos a la Bandera, al Rey y a las creencias religiosas, que en resolver los problemas de los Catalanes, de los empresarios, de los agricultores, de los pensionistas, incluso de los trabajadores.

Y con los carnavales a la vuelta de la esquina, y la Semana Santa casi en prolegómenos, la polémica está servida con el asunto de las ordenanzas municipales de ruidos. No imagino yo las comparsas con sordinas y cajas destempladas, pero tampoco me imagino unas Autoridades Municipales capaces de no discernir entre la fiesta, la tradición y el escándalo público, y para ello lo uno que hay que hacer es leer bien las noticias, e ir reservando la silla, tanto para las murgas como para las procesiones.

Otra cosa es que cada uno campe a sus anchas con el primer aparato de sonido que se compre y quiera montar un jolgorio. Ya lo dice el refrán “no hay parto sin dolor, ni hortera sin transistor”.

Y como todos los domingos, en la compañía habitual, en la sobremesa, enciendo el habano de los domingos y entre su aroma y los sabores del café, escribo estas letras, para a vuestra salud y en perjuicio de la mía, aprovecho para enviaros un fuerte abrazo a amigos y familiares.

Ramón Galindo
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