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Hoy comienza la Semana Santa de Cartagena. Tenemos el orgullo de tener la primera Procesión que  inaugura esta semana. Hoy es el día grande de nuestra ciudad y hay que felicitar por ello a todos los cartageneros y cartageneras que, otro año más por las particularidades de la pandemia, será diferente. Y lo digo desde el más respetuoso ateísmo.  El mismo respeto que espero me tengan a mí por contar mis reflexiones sobre Semana Santa, avaricia por acaparar bienes, inmigración, pobreza, sentimiento religioso y ultraderecha católica y romana de Cartagena.

Voy a comenzar con unos versículos de la Biblia.

“Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.”
— Mateo 6:24

“Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?”
— 1 Juan 3:17

“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.”

Mateo 19:21

“No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes.Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto.”

Levítico 14:33-34

 

Son reflexiones personales, pero como al fin y al cabo, una servidora ha recibido una educación católica, pues algo se queda.

Recuerdo enseñanzas en clase de religión (hasta que en bachiller pude optar a las clases que anteriormente se llamaban de Ética, “bendita” opción tan necesaria), en las que se hablaba del amor al prójimo, la humildad, la generosidad, la solidaridad, el acogimiento al “extranjero”, la pobreza. Recuerdo lecciones de santos varones que nos decían que lo importante es la riqueza espiritual no la material. De pobres está lleno el Reino de los Cielos. Y recuerdo lo que significa la Semana Santa para la Iglesia Católica: pasión, muerte y resurrección de Jesucristo; y como nos comentaban que las autoridades religiosas de la época consideraban a Jesucristo, un “alborotador”, un “antisistema”.

Lo que hoy vendría a suponer un “comunistabolcheviquebolibarianofiloetarra”. Y encima, en las imágenes, aparece con pelo largo. Ya si llevase coleta o moño y viviese en el Galapagar de la época, lo hubiesen crucificado antes por algún sectario ultra.

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Mi reflexión va sobre la hipocresía. Y dicho sea con el más absoluto respeto a las creencias de cada individuo. Pero las cosas hay que decirlas claras. Poco queda, salvo honrosas excepciones, de estas enseñanzas. No el creyente de a pie, pero sí en las altas jerarquías de la Iglesia. Y en algunos salvadores de la patria, que desde sus tribunas o escaños, alientan el odio al pobre y al inmigrante. Y mucho más.

La Iglesia predica humildad, carga contra el acaparamiento de la riqueza; pero disponen en este país casi 35.000 bienes inmatriculados de forma, como poco, cuestionable. En nuestro municipio, 58. Y no hablamos exclusivamente de templos dedicados al culto, que también. Nos referimos a  bienes inmuebles (casas curales, cementerios, fincas, etc.), con todo lo que contienen en su interior que  han sido inmatriculados por la iglesia católica con el simple certificado del diocesano correspondiente, sin acreditar título de propiedad, sin haber documentado de forma fehaciente su propiedad.  Inmatriculaciones realizadas en los Registros de la Propiedad,  al amparo y durante la vigencia del artículo 206 de la Ley Hipotecaria (1946 a 2015) por la Iglesia Católica en sus distintas denominaciones: Diócesis, Obispado, Parroquia o similares.

Inmatricular es inscribir un bien inmueble por primera vez e incorporarlo al Registro Público de la Propiedad. Un mecanismo que la Iglesia empleó, a través de certificaciones eclesiásticas, para aumentar su patrimonio inmobiliario a base de cementerios, pisos, huertos, parroquias, catedrales y otro tipo de propiedades que pertenecían al pueblo o a particulares.

Los que predican, dando ejemplo. Y teniendo inmuebles, y gente sin casas. Todo muy cristiano.

Y sus voces en los parlamentos y ayuntamientos, diciendo que los que pensamos que las propiedades del pueblo deben volver al pueblo, somos los comunistas ideológicos que solo pretendemos hundir a la Iglesia Católica y beneficiar otras religiones.

Y si hablamos de inmigración, te dicen que hay que echarlos, devolver a las personas de dónde vienen, aunque peligren sus vidas (son muy cristianos ); y si hablamos de vivienda, te dicen que el problema son los okupas y te ponen carteles por todo el municipio para incitar a “dar una patada en el culo”. Muy cristiano también.

Terminando con la reflexión del día: mucha hipocresía de los “mandamases” y mucha buena voluntad en los creyentes de a pie.

Es bueno recordar que junto a Jesucristo, al lado en la Cruz, también estaba el primer santo de la cristiandad, San Dimas, conocido como el Buen Ladrón, y patrón de los ladrones. Por cierto, se celebró ayer, día 25 de marzo, y jornada plenaria en el Ayuntamiento de Cartagena.

Feliz día cartageneros y cartageneras!!!

 

Fdo: Leli García, portavoz de Podemos Cartagena

Leli García
Concejal de Unidas Podemos
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