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Carpe Diem

Introducción

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá y la ex ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y actual presidenta de la Comisión del Pacto de Toledo (PdT) desde febrero de 2020, Magdalena Valerio, están empeñados en que haya “fumata blanca” en dicho Pacto para septiembre u octubre, y en esa línea han ido tanto las declaraciones de ambos durante los últimos meses como los trabajos, siempre ocultos, del  PdT durante el mes de julio que ya ha terminado, en el que se han repasado a toda velocidad las 20 o 21 (*) recomendaciones que YA HABÍA “casi pactadas” el pasado año, antes de la ruptura que originó Unidas Podemos al no aceptar algunas de las recomendaciones, las más “sangrantes” a las que nos opusimos frontalmente, y de poner objeciones a varias de ellas también de acuerdo a las exigencias de los movimientos pensionistas. El resto de partidos, antes de aceptar un texto sin unanimidad y con objeciones a las puertas de unas elecciones, optaron por romper la baraja puesto que ya tenían “culpables” a quienes achacar todos los males.

El desarrollo de las recomendaciones con las que nos encontraremos se basa en aquéllas “casi pactadas” del pasado año, en diversas declaraciones del ministro Escrivá y de la presidenta del PdT Valerio, en nuestra conversación con ella el pasado mes de junio (más bien interrogatorio, discúlpenos Sra. Valerio) y en alguna filtración de los papeles sobre los que se está trabajando.

Aclarar, en primer lugar, que el ministro Escrivá es un tecnócrata eficiente donde los haya, pero ni más ni menos que eso: un técnico experto en econometría que igual sirve al PP (como cuando lo encumbraron a la presidencia de la AIReF en 2014) como al PSOE y, por tanto, su prioridad es cuadrar números sin atender a más consideraciones que las indicaciones de sus superiores, y los pequeños retoques subsiguientes para que le “cuadren las cuentas”. También es justo decir que lleva años estudiando el sistema público de pensiones pero únicamente bajo su prisma, que esperemos no se refleje en su totalidad en las recomendaciones del PdT.

Por su parte, la Sra Valerio tiene un tinte más socialdemócrata, menos rígida en sus apreciaciones y fue la impulsora de la vuelta al subsidio de mayores de 52 como derecho de carácter personal, frente al recorte de >55 con cómputo familiar, de Rajoy y Fátima Báñez.

Esto ha hecho que algún@s hayan visto un poco de esperanza en que, con Valerio de presidenta y la presencia de Unidas Podemos (ya que Compromís iba a firmar lo que hiciese falta y ERC se había levantado de la mesa previamente), el PdT no retome las viejas prácticas de “recortes, recortes, recortes” para l@s pensionistas actuales y, sobre todo, futur@s. En parte, pero solo en una pequeña parte, quizá tengan algo de razón, pero olvidan que en el PdT están presentes TODOS los partidos políticos y las recomendaciones se toman por consenso. El peso de UP y ERC es relativo, no así los estudios de Escrivá y los apoyos a la mayoría de recomendaciones por las derechas. Además, parten de unos textos que ya había bastante consolidados y las izquierdas, como mucho, podrán emitir consideraciones a cada una de las recomendaciones con las que no estén de acuerdo, pero la mayoría de centro izquierda + centro derecha + derecha + ultraderecha, están decididas a aplicar nuevos recortes, tanto en las pensiones actuales como en las futuras.

Tienen la oposición y la seguirán teniendo de los integrantes de los movimientos pensionistas, que no somos todos los que debiéramos. Porque no vemos la oposición decidida de los sindicatos y de l@s trabajador@s que, a la larga, serán quienes más perderán si no se movilizan en contra.

Vamos a ver, una a una, las recomendaciones más reseñables que hay encima de la mesa, las más notables, las más filtradas o de las que más datos tenemos, de las que nos va a regalar el “nueviejo” PdT tras las vacaciones estivales y bajo la sombra de la COVID-19.

ULTIMOS AÑOS Y PUNTO DE PARTIDA DEL PACTO DE TOLEDO

Hace algo más de un año y después de más de dos años de trabajos, el Pacto de Toledo dio por rotas las negociaciones para cerrar unas recomendaciones que estaban “prácticamente acordadas”, según algunas fuentes (no así según otras), que debían servir para orientar en los siguientes cinco años una reforma que garantizase la sostenibilidad y suficiencia de las pensiones.

Estas son las recomendaciones más destacadas, contempladas en el borrador del preacuerdo que finalmente no fue aprobado para enviarlo al Parlamento, y que según la ex ministra Valerio han servido de punto de partida para los trabajos del Pacto de Toledo. Estas recomendaciones han sido matizadas por el ministro Escrivá y aquí, por tanto, quedan reflejadas también.

  1. Revalorización de las pensiones. Inicialmente planteadas “según el IPC con la media de la inflación anual”, en la actualidad LAS DECLARACIONES del ministro Escrivá, de la ex ministra Valerio y otr@s responsables han ido decayendo desde “las pensiones no perderán poder adquisitivo” hasta “no habrá recortes de pensiones”. Cada vez que abrían la boca era a peor… Finalmente, en el documento social del Plan de Reconstrucción por la pandemia, fue precisamente el PSOE quien no quiso admitir una moción que recogía la revalorización de las pensiones con arreglo al IPC REAL.

Todo esto nos hace sospechar que los partidos del Pacto de Toledo no respetarán ni el IPC REAL pactado con algunos de ellos, ni la subida por encima del IPC real para las mínimas y no contributivas con el objetivo de llegar primero al SMI, y después a los 1.080€/mes.

  1. De hecho, el texto que hay sobre la mesa del PdT, en lo referente a las pensiones mínimas, dice algo así:

Incremento hasta un umbral mínimo, pero de forma equilibrada para que las nuevas cuantías complementarias no sean superiores a las que marquen las mínimas de las pensiones contributivas, para no desincentivar la cotización.

Es decir, se trata de una oposición directa y frontal  a nuestras reivindicaciones, enlazadas con la Carta Social Europea, de una pensión mínima = SMI.

  1. Edad de jubilación: pretenden acercar la edad real de jubilación a la edad legal, mediante la maniobra de endurecer los requisitos para acceder a la anticipada (aumentar la “sanción” por trimestre anticipado, que hoy puede llegar a rebajas de 32% de la pensión que corresponda, de forma vitalicia) e ‘incentivando’ el envejecimiento activo.

Abandonan por completo a l@s parad@s de 50 o más años que ya no encuentran otro trabajo, condenados actualmente a malvivir en el mejor de los casos con el subsidio de 430 €/mes durante 13 o más años, y aceptar una Jubilación Anticipada por necesidad con reducciones de pensión de más del 30% de forma vitalicia. Y aún quieren reducirles más la pensión, y aumentarla a quienes tienen trabajos que les permiten alargar su carrera laboral sin problemas de salud.

Un ejemplo práctico: en la Universidad, doña Ana, la señora de la limpieza (perdonad pero la mayoría de casos, tanto en limpieza como en pérdida de empleo a ciertas edades, se da en mujeres) tiene que jubilarse anticipadamente, porque la despidieron por bajar el rendimiento y reestructuración en la empresa, lleva desde los 55 en el paro y ya nadie la coge, su físico está estropeado por tantos años de agua, lejía, amoníaco, fregar suelos, limpiar ventanas, etc. De su magra pensión debe perder el 30% de forma vitalicia, si se jubila a los 63 y 10 meses por necesidad, porque cobra unos miserables 430€ del subsidio de mayores de 52 años.

En paralelo, don Carlos, catedrático de la misma Universidad, con holgada económica, puede continuar dando clases más allá de los 67 años cobrando su pensión, pero también una parte del salario por el que, lógicamente, continúa cotizando. Cuando se canse, la cotización última computará también para incrementar su pensión.

Será justo, dirán. Quizá sí, pero poco redistributivo también. Hay oficios en los que debiera instaurarse con naturalidad la jubilación anticipada sin reducción, y otros en los que no hay problemas por atrasar la jubilación, sin incremento. Eso es la redistribución y la justicia social.

En todo caso, el aumento en la edad de jubilación ha contribuido a destapar y aumentar estas diferencias tan abismales que estaban latentes en nuestra sociedad, así como el estado físico en que se llega a la jubilación retrasada a los 67. La pregunta NO es ¿cuántos años te quedan tras la jubilación? sino ¿en qué condiciones vas a pasar esos años?

Ver Pacto de Toledo ¿Asignatura para septiembre? (2/3)👈👈

Yayoflautas Cartagena
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