Tiempo estimado de lectura: 6 minutos
Carpe Diem

Ver Pacto de Toledo ¿Asignatura para septiembre? (1/3)👈👈

  1. Las cotizaciones inciden de forma triple en la jubilación:
  • Actualmente, para cobrar el 100% de la pensión a la edad legal de jubilación, son necesarios 35 años y 10 meses de cotización, y va subiendo cada año hasta los 37 años a partir de junio de 2027.
  • Para poder jubilarse a los 65 años hay que cotizar 37 años hoy, 38 y medio a partir de abril de 2026. Si no has cotizado esos años, hoy te podrás jubilar con 65 años y 10 meses, subiendo cada año hasta 2027 que se llegará a los 67 años, repetimos, si no has cotizado 38 años y medio o más.

Ya hemos visto anteriormente el problema que representa este punto para las jubilaciones anticipadas a los que se ven forzadas muchas personas.

  • El período de cómputo, los años cotizados, inciden para el cálculo de la pensión: hoy se calcula sobre los últimos 23 años, se calculará sobre los últimos 25 a partir de agosto de 2022, aunque Escrivá quiere aumentar el período de cómputo para el cálculo de la pensión, continuando a partir de 2022 por encima de los 25 años, hasta llegar al total de la vida laboral. Para edulcorar la medida, podría darse el caso de poder elegir descartar algunos de los peores años para el cómputo, en caso de largas carreras de cotización.

Esto significará que los primeros años de vida laboral, con salarios más bajos, incidirán en negativo sobre la pensión. Esta disminución en las futuras pensiones será más dañina sobre todo para las mujeres, aumentando la ya de por sí enorme brecha de género de alrededor de un 37% en la actualidad.

  1. Mochila austríaca. La reforma laboral del PSOE de 2010, en su Disposición Adicional Segunda, contemplaba la creación de lo que se ha venido en llamar la “mochila austríaca”, especificando que no costaría un euro a las empresas. Consistiría básicamente en un fondo privado de pensiones que hubiera servido también como indemnización por despido, y que estaría alimentado por aportaciones “de la empresa” (en realidad, pellizcos de la cotización a la SS que hace la empresa, masa salarial de cada trabajador/a a fin de cuentas).

Este sistema, imposible de implantar tal cual en España, ha sido el empeño de bancos y aseguradoras apoyados por los partidos neoliberales y ultras, los mismos buitres que crearon y consintieron las preferentes, y que hace mucho tiempo ansían los más de 140.000 M€ del Sistema Público de Pensiones para sanear sus cuentas y volver a dejar a l@s trabajador@s con una mano delante y otra detrás.

El sistema OBLIGATORIO de “mochila austríaca” se intentó copiar en España como uno de los acicates para contratar fondos privados a la vista del nulo interés de l@s trabajador@s por ellos. Pero se desechó a la entrada de Rajoy y su reforma laboral, con la que consiguió uno de los objetivos largamente soñado por los sectores financieros: el hundimiento de los salarios y de las cotizaciones a la SS, que llevó aparejada la debilidad del Sistema Público de Pensiones y lo que esperaban fuera el inicio de las contrataciones masivas de los fondos privados. Pero tanto bajaron los salarios y tanto precarizaron el empleo que no consiguieron el objetivo por falta de dinero en los bolsillos de l@s trabajador@s. 

Así las cosas surge una idea similar, expresada en múltiples ocasiones por el ministro Escrivá, que va en la línea de un sistema parecido a la antigua “previsión complementaria”, que existía en algunas grandes empresas, y existe en la administración vasca y algunas grandes empresas de aquélla CA. Se trata básicamente de un fondo privado de pensiones alimentado con aportaciones “de la empresa” (ya hemos dicho de dónde salen en realidad) y del trabajador/a, que administraría posiblemente un banco o aseguradora y que sería negociado entre representantes de l@s trabajador@s y empresas. Hasta ahí muy bien y muy bonito. Pero…

Pero hay algunas pegas a ese planteamiento.

Una, toda la aportación de dinero sale del trabajador o trabajadora y va a un “profesional” que negocia con ese dinero, pudiendo tener pérdidas (como está ocurriendo ahora en casi todos los fondos de pensiones del mundo) que no afectarán al banco, sino al dueño del dinero que verá como se reducen sus ahorros. Eso sí, el fondo estará respaldado por el Estado: si el banco o la aseguradora quiebra, el Estado con TU PROPIO DINERO rescatará al banco y a tus ahorros (o parte de ellos) ¿Te suena? A cambio, para el banco es el negocio del siglo: un fondo que puede esquilmar durante muchos años con sus comisiones, sus gastos de gestión, etc, que cada vez está más lleno  con unas aportaciones continuas (o casi) y que en caso de rescate se lleva un pico. Y todo limpio de polvo y paja sin arriesgar un céntimo.

Dos. Como todo fondo privado de pensiones, es finito. Es decir, no continuará pagando hasta el fallecimiento del interesado como una pensión normal, sino que el grifo se cerrará precisamente cuando se tiene más edad y cuando más necesarios son unos fondos para mantener la dignidad en su sitio y el hambre fuera.

Tres. El dinero recuperado no tiene el tratamiento como pensión, como salario diferido, sino de capitalización bursátil  por lo que el tratamiento fiscal es distinto y casi siempre peor.

Cuatro. Las desgravaciones que llevarán aparejadas beneficiarán poco a l@s trabajador@s, pero muchos a las empresas, puesto que el montante de aportaciones más alto saldrá “de sus cuentas”. ¿Perjudicados? Todos, porque se reducirán de forma sustancial las aportaciones al IRPF por este concepto por parte de las empresas.

En fin, con el mismo dinero que aporta hasta ahora el trabajador o trabajadora a la SS recibe mucho menos, aun yendo bien las cosas, que continuando sin esos cambios (preguntad a amig@s que tengan fondos privados). Las empresas ganan, puesto que no aumentan el gasto sino que disminuyen los impuestos a pagar, y sobre todo ganan los bancos y las aseguradoras. ¿Y eso es lo que llaman “SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA”?

Hay más “peros”: se trata de un sistema que solo funcionará en las grandes empresas, pues las pequeñas carecen del “músculo sindical” necesario para una negociación colectiva salvo que vuelvan a tener peso las negociaciones colectivas de sector y/o comarca, región, etc. Y, por fin, ¿a qué trabajador@s puede interesar ese sistema? Solo a un@s poc@s: a los de salarios más altos, porque al estar topadas las cotizaciones si quieren mantener el nivel de vida una vez jubilad@s, necesitan una herramienta de ahorro ad hoc. Además, el importe de sus deducciones al IRPF por las cantidades aportadas lo hacen interesante, a pesar de existir otros instrumentos de ahorro más eficaces.

La gran diferencia con la “mochila austríaca” es que la previsión complementaria no sirve (de momento) para pagar las indemnizaciones por despido de l@s trabajador@s, pero deja el terreno abonado. Muy bien abonado.

  1. Pensiones de viudedad. mención aparte merecen las pensiones de viudedad, para las que el ministro Escrivá propone «llevar a cabo de manera gradual la reformulación integral de las prestaciones por muerte y supervivencia, en especial la de viudedad», con el objetivo de «adaptarse a las nuevas realidades sociales y familiares, así como a las circunstancias socioeconómicas de los beneficiarios», introduciendo una prueba de rentaspara acceder a esta prestación que tenga en cuenta la situación financiera de la unidad familiar, y otros criterios como la edad y los hijos. Se pretende recortar las compatibilidades, en aras a restringir de alguna forma este tipo de prestación y “limitarla a quienes realmente la necesiten”. En esta misma línea, el PdT defiende que la protección se concentre en las personas con 65 o más años para las que la pensión es su principal o única fuente de ingreso, con el fin de «garantizarles una situación de renta equiparable» a la que tenían antes de fallecer su cónyuge. Incluso se muestra partidario de elevar un poco a este colectivo el porcentaje de la base reguladora que se utiliza para calcular su prestación, en la actualidad el 60%, y subirlo hasta el 65%.

Nunca estaremos de acuerdo con la propuesta del ministro Escrivá que pretende reducir las personas perceptoras de viudedad prácticamente a las mayores de 65 años dependiendo de las rentas totales familiares, según el número de hijos y si la persona perceptora no tiene otra fuente de ingresos. Pero lo peor es que pretenden SACAR estas pensiones del sistema contributivo (dependientes de la SS) y convertirlas en asistenciales (dependientes de los Presupuestos Generales del Estado).

Esta propuesta de modificar la naturaleza de las pensiones de viudedad, orfandad y a favor de familiares (prestaciones por muerte y supervivencia), supone romper la integridad del sistema de pensiones públicas, abriendo el camino a la reducción de esas pensiones desligándolas de la base de cotización de origen y pudiéndose ligar, por ejemplo, al IPREM, que lleva 10 años prácticamente estancado, al tiempo que entrarían en el terreno de transferibles a las Comunidades Autónomas. Las pensiones de viudedad, en su mayoría, son de mujeres en más del 90%, que acceden a la pensión después de los 70 años y el 70% de estas pensionistas tienen como único recurso económico la propia pensión, aunque llevan camino de cambiar alguno de estos parámetros.

Esta financiación con cargo de las aportaciones de los PGE es una medida puramente economicista, y tiene como objetivo dejar un sobrante al año en los presupuestos de la SS, ajustable en función del grado de ejecución de los ingresos y gastos. Pero, como hemos propuesto en muchas otras ocasiones desde los movimientos pensionistas, ese sobrante se conseguiría mucho más fácilmente trasvasando los gastos impropios (salarios y gastos fijos ministeriales, bonificaciones y subvenciones a la contratación, prestaciones a maternidad y paternidad, complementos a mínimos, ayudas universales de sanidad o servicios sociales, etc).

Dicho de otra manera: la Seguridad Social tendría superávit si solo tuviera que pagar las prestaciones contributivas cuyo derecho ha sido generado por cotizaciones sociales, incluidas viudedad y orfandad, sin eliminar un derecho como ese a quienes quedan en difícil situación.

Ver Pacto de Toledo ¿Asignatura para septiembre? (3/3)👈👈

Yayoflautas Cartagena
FacebookTwitterEmail

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.