Vie. Dic 13th, 2019
J Eladio Palmis

J Eladio Palmis

“Para resucitados, los curas”. Opinión de Juan Eladio Palmis

No voy a ser tan lelo y escribir que los curas, el clero vaticano en España, ha estado en momento alguno muerto, porque siempre ha habido aceite de oliva, naranjas, cereales, y muchos productos que depredar a cambio de una parcela celestial en un plan parcial que no me gustaría ir porque tiene que estar, de existir, llenetico de gente simple y vulgar.

España, en manos de partidos políticos, que han dejado que los curas campeen a su aire engañando a un pueblo inculto, pasota, ha dado como resultado la vuelta de un clero poderoso, inculto, fruto de una enseñanza ñoña; de catecismo, que ha resucitado aquellos tiempos del franquismo, cuando hasta el hecho de hablar del proceso evolutivo del hombre, era un pecado que se oponía horriblemente a la profunda ciencia del curica que explicaba la maravilla de la novedad de sus grandes conocimientos del árbol de la vida del bien y del mal, y de que la mujer, más si encima estaba guapa, era la culpable de que la pareja, hombre mujer, tuvieran que trabajar.

Terminado esta profunda disertación o exposición científica, el curica se echaba a dormir la siesta, con solo un problema grave en los pueblos: no poder salir mucho a pasear por el campo cuando todos los hombres y las mujeres estaban descojonados en faena de puras bestias de carga, mientras él aireaba su negra sotana oscureciendo los caminos campesinos.

Con motivo y a causa de un trabajo que estoy realizando respecto del hermoso tiempo republicano que vivió España en los años treinta del siglo pasado, gente que murió en la cama; gente que murió en accidente de aviación, gente que murió de un repente por causa de un tiro en la nuca, abundan en un periodo histórico donde el fascismo religioso vaticano, no se puede decir que fuera un aliado del fascismo en sí, sino que, en el caso de España, el que más nos afecta, más; mucho más franquistas que Franco, fueron aquellos curas de aquel tiempo ignominioso de delaciones, fusilamientos y miedos, cuya herencia entérica, gracias a la involución social en la que hemos caído, tan solo diferenciada de la de entonces en las marcas de cerveza, la ropa masculina y femenina, la han guardado en su ropero especial, en su armario, los curas del estilo del que el “simpático” papa argentino, nos ha endiñado a los españoles para jodernos y hundirnos todavía más, que tiene serias dudas intelectuales de si Franco fue un dictador.

Partidos como el Psoe, que presume de ser de izquierdas, deberían de una vez por todas, de que algo tan sumamente exquisito como es la religión vaticana, no divulgarla y dejársela entérica a los que la sienten como suya. Y que algo tan gratificante para el género humano, se lo queden íntegramente sus acólitos, porque, para el caso, servidor que no se siente tocado por la gracia divina que representan los curas, y la parte de cura que me toca, que me toca mucho, renuncio a ella en beneficio de otro que la sepa apreciar.

Cincuenta años después del viaje oficial primero que cruzó hacia el poniente la mar oceana, la iglesia trinitaria vaticana seguía estudiando con toda seriedad si los nativos de aquella orilla del mar eran o no humanos. Y como raza, vencida, inferior, se aplicó con ellos principios fascistas que luego, hace unos pocos años atrás, surgirían en la Alemania, Italia, El Vaticano, y la España fascista del momento pasado.

Alemania e Italia pagaron su altanería fascistas. El Vaticano y España, están a la altura de estos años trabucando toda la historia, todo lo pasado, para que, controlando la enseñanza a su manera, todo se quede en disputas de mesas redondas. Pero cuando te sumerges en el estudio serio, documental y de los hechos fehacientes que acontecieron en los años del triunfo del fascismo, te queda atónito cuando te percatas de que parece mentira que unos hechos tan abominables, unos seres tan perversos, no fueran juzgados por los tribunales y pagaran sus culpas, generalmente horrendas.

Por lo demás decirle al papa de Roma que gente como la del cura ese que duda si Franco fue un dictador, sobran en España.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.