La disposición de los tres barcos pequeños de más a tierra, en la foto de la maqueta, marcan el pedazo de mar que los cartageneros con su esfuerzo le ganaron al mar.
La disposición de los tres barcos pequeños de más a tierra, en la foto de la maqueta, marcan el pedazo de mar que los cartageneros con su esfuerzo le ganaron al mar.

Ni un consistorio en condiciones, poblado de gente responsable y honesta con lo que son sus obligaciones ciudadanas, que no son precisamente aquellas que los concejales y alcaldes de decoración piensan, que, con cobrar y muchísimo al mes, ya han cumplido.

Salvo la gente del partido local (o comarcal), Movimiento Ciudadano (a nivel institucional) y Podemos, particular, el resto de los varios partidos políticos locales y nacionales, cuyos miembros están viviendo a costa del vecindario sin dar un palo al agua positivo, y logrando soldadas que en la calle por sus saberes laborales e intelectualidades sería imposible que las alcanzaran, ni se dejaron ver (no había astillas de cruz, ni vistosos trajes a lucir en la ocasión) en una conmemoración luctuosa que gravita sobre la conciencia ciudadana cartagenera.

El hecho que defendiendo la forma política de federaciones autónomas, cantones, como en otros países que los tienen y no se han roto, como por aquí gritan interesados, mesándose los cabellos gramolas políticas, Cartagena, sus vecinos, se enfrentaron a un sacrificio único vecinal en la historia real de las ciudades españolas, y tal sacrificio entienden desde el ayuntamiento y demás estamentos que son asuntos de malas gentes, como muy poco, revoltosas e indignas de rememorar. Y tal desprecio institucional actual está hablando por sí solo, y pone de manifiesto la innecesaridad de tanto concejal, tantos alcaldes, y tantos jefes, en una ciudad que tiene la memoria hipotecada y resuelta en localismos paletos, vulgares y serviles.

Seguramente fueron en número próximo al millar los vecinos cartageneros que sobre sus osamentas destrozadas por la explosión de la Santa Bárbara del Parque de Artillería, quedaron enterrados en los escombros sirviendo de cimiento y escombrera para reconstruir el citado local, en una aciaga jornada que, prácticamente no ha interesado a las “autoridades cartageneras” honrar ni respetar, lo que tuvo que ser una horrorosa sepultura sobre la que nunca se debió reconstruir nada en claro respeto a los cadáveres, o desenterrarlos uno a uno, como suelen hacer las sociedad humanizadas.

Y no lo han respetado desde dos partidos que se “sirven” también de Cartagena a sus malas y chulescas maneras, Pepé y Pesoe, acompañados por otros partidos, incluso los que se dicen ser cantonales, porque así como el gobierno central, cuando tuvo noticia de la masacre, decretó, para el día 16 de Enero de 1.874 (diez días después del triste acontecimiento) que con todos los escombros de una ciudad que prácticamente por culpa de los bombardeos se quedó sin sus dos mil viviendas, se le ganara una parcela al mar, fuera de las murallas, con dos objetivos. Primero que dispusieron de un puerto comercial civil en condiciones, adaptado a los tiempos que corrían, y que el resto del suelo libre de la parcela ganada al mar, sirviera como un lugar municipal cuya recaudación por implantación de negocios recayera en el ayuntamiento aliviando en lo posible los impuestos locales.

La citada parcela ganada al mar, se hizo con agilidad y destreza, y planos y documentos y fotos, hay al respecto que lo ponen de manifiesto; pero que, desde, igual que actualmente, aunque ahora exterioricen matices, Pepé y Pesoe se unieron en la época de la alcaldesa Barreiros con la ayuda de los socialistas, la citada parcela, sin que sepamos si la cedieron, ni a cambio de qué; si la regalaron para lograr otros favores; si desde la Pescadería de Santa Lucía hasta el edificio del que fuera Cuartel de las Marinerías, donde quizás estemos pagando alquiler en el Batel por algo que es nuestro; donde se levanta la cámara de comercio, bares, edificios públicos y demás, nada sabemos respecto a la rentabilidad económica de nuestra propiedad municipal.

Modernamente se está escuchando que la Armada, ha puesto un precio por una parcela suya, para hacer los juzgados. ¿Qué fórmula económica legal y dónde fue y va a parar el dinero que genera la citada parcela Cartagena? ¿Por qué tanto silencio y desprecio político hacia un gesto heroico inigualable?

Gracias MC, por acudir a rememorar algo que honra a Cartagena. De los demás partidos y políticos con sueldo en plaza, están dentro de su línea habitual de servirse descarada y groseramente de Cartagena.

Eladio Palmis
Colaborador
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