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Carpe Diem

La pasividad que estamos todos demostrando ante el brutal atentado a nuestras formas sencillas de vida por parte de la Trinca cartagenera, nos deja una sensación de ridículo ajeno; pero al fin y al cabo ridículo cartagenero, que nos está agriando a muchos.

No tiene ninguna lógica, que no se dispongan de recursos de presión legales, cuando por ejemplo, a la vista del asunto de los balnearios que iba a construir la Comunidad: uno primero, probar, y después, si la cosa resultaba, seguir haciendo más; siempre con la anuencia de los vecinos que suelen ser los bañistas, porque seguramente la Trinca se bañan, de paso, en el Caribe, y con una urgencia con rancio olor a pelotazo, se adelanta la Trinca cartagenera, construyendo un puñado de pasarelas para esquiadores, si aquí nevara; que todo se andará.

El Reglamento Orgánico del Pleno del Ayuntamiento de Cartagena, una vez que deja bien aclarado las muchas posibilidades mediante las cuales los concejales pueden obtener euros por vías paralelas municipales que les pueden hacer aumentar su amor ciudadano, establece el derecho y el deber de asistir, con voz y voto, a las sesiones del Pleno y a las sesiones de aquellos otros órganos colegiados que formen parte…Pero, la no asistencia, con comunicarla con antelación al Presidente de la Corporación, es suficiente.

Porque si la oposición, cree que va a ablandar el amasijo endurecido por tres agrupaciones o partidos políticos unidos no para gobernar mejor sino todo lo contrario y anular cualquier amago democrático, es una pérdida de tiempo y una corajina para los cartageneros que nos está generando impotencia, porque vemos como gente que no ha sido elegida por la gente para gobernar, echándole al asunto todo el cemento armado que haga falta, han hecho un tapón de todo en defensa de sus interese particulares.

Y ante un asunto claro y diáfano, demostrado en las mentiras constantes, en las oscuridades insistentes, y el gastarse el dinero público donde les da la real gana y como les da la gana, no vele, a mi entender seguirle el juego democrático de ir a que se rían de aquellos que nos están representado de un modo descarado, ni a plenos ni a comisiones, y que se lo guise la Trinca ella solita todo.

Y en el guiso que se vea que están solos; que se queden con todo el dinero de dietas, asistencias, y demás apaños municipales; pero, estableciendo, por parte de la oposición una diferencia clara con gente que no quiere saber nada con las reglas legales del juego democrático y se agarra a legalinas que pueden valer para una emergencia de desgobierno, pero no como una norma dictada y que sea lo que necesita Cartagena.

Ha de llegar el día, raro, pero llegará, que los partidos políticos, que los ayuntamientos, solo puedan emplear el dinero público en conceptos de claro interés social público, y eso de tirar a fajo lleno sin que nadie te pueda decir nada, porque te cabreas y quitas subvenciones a todo quisque, puede que sea la tragedia del coronavirus el que lo corrija; pero hay muchas necesidades en la calle para que un puñadico se dedique a malgastar; y, encima, con chulería diga: ¿Qué pasa. Lo hago yo porque para eso mandamos en el Ayuntamiento?

Pues la opinión particular de este siervo entre los siervos, es que se queden solos y hagan lo que les salga de sus matriculas.

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