Vie. Nov 15th, 2019
Ronqueo a la luz de la luna. Por Tomás Martínez Pagán

Ronqueo a la luz de la luna. Por Tomás Martínez Pagán

Ronqueo a la luz de la luna. Por Tomás Martínez Pagán

Tómas Martínez Pagán nos envía el enlace a este artículo publicado en el día de hoy en La Verdad

Casi sin darnos cuenta, hemos llegado ya al ecuador de este caluroso mes de agosto, con toda nuestra costa a tope de actividad vacacional en playas, cines de verano, terrazas, chiringuitos y restaurantes, todos ellos abarrotados y con ofertas para todas las economías y para todos los gustos. Y es que, no hay que olvidar que se trata de las merecidas vacaciones que todos utilizamos para reponer fuerzas y estar en forma para que, cuando llegue septiembre, podamos de nuevo defender, cada uno en su puesto, el buen trabajo, la buena gestión y, en definitiva, el crecimiento y desarrollo de nuestra querida España.

La pasada semana tuve la suerte de poder compartir mesa y mantel, con tertulia y sobremesa incluidas, con los amigos de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil. Es esta una convocatoria a la que no se puede asistir si no es a través de invitación por parte de los organizadores; aquí no vale ni tarjeta VISA, ni reserva a través de ‘El Tenedor’, tan solo puedes asistir mediante invitación de la Hermandad y, por supuesto, ‘a escote’. Fue un lujo la compañía, la mesa y la tertulia de la mano de grandes veteranos militares de nuestros Ejércitos y de la Guardia Civil, con legionarios, infantes, paracaidistas, pilotos, marinos y artilleros. También estuvo el exministro cartagenero Federico Trillo, que hizo el brindis por España y por el Rey.

Y con todos ellos, y gracias a la perfecta coordinación de Enrique Osset y Moncho Galindo, pude disfrutar, en la freiduría El Puerto de Cabo de Palos, de un menú marinero cuyo plato principal consistió en caldero y arroz puerto que estaban, cualquiera de los dos, de verdadero lujo. Y como extraordinario broche de oro, al llegar al ‘mundo del hielo’, el legionario Paco Cortés, que es el más caracterizado, y el más antiguo, Abraham García, elaboraron la tradicional ‘leche de pantera’, que todos probamos. Un acto único y emocionante que se viene repitiendo cada verano desde hace ya algunos años.

El atún, de 200 kilos, era del vivero de El Gorguel y fue troceado por los maestros ‘Badajoz’ y ‘Nao’

Y si esta era solo una de la muchas actividades diurnas que se desarrollan por la costa cada día, al caer la noche, la oferta se amplía ofreciéndote un abanico de más de cien posibilidades para que elijas. Las hay mirando al Mar Menor en todo su perímetro, desde Los Urrutias hasta Veneziola, al final de La Manga y, claro está, mirando también al Mar Mediterráneo, desde el puerto de Tomás Maestre hasta Cala Reona. Infinidad de actividades de todo tipo y para todas las edades, con las que disfrutar en familia, entre amigos e incluso solo, pues el ambiente te envuelve y te invita a integrarte en el entorno.

Pues bien, ese mismo día y casi sin haber acabado de comer, recibí la llamada de mi buen amigo Benjamín, que estaba con sus compañeros recién llegados de Majadahonda, Néstor y Gabriel. Ambos habían visto por las redes sociales que se iba a celebrar un ‘ronqueo’ en una cala de Cabo de Palos. Nada más decírmelo, llamé al Palmito y reservé, pudiendo así invitar a mis amigos a disfrutar de dos cosas: el entorno y el menú que, como muy bien sabrán ustedes, es un binomio que conjuga a la perfección.

Acantilados rocosos

Palmito Beach Club está ubicado en una de las calas más bonitas y legendarias de nuestra Trimilenaria, enclavada junto al idílico paraje del Parque Natural de Calblanque y a escasos metros del Mar Mediterráneo. Allí, las olas acompañan con sus caricias sobre la arena, unas jornadas de baño exclusivas, por la calidad de sus aguas y su entorno. Y a la caída del sol, el efecto ladera de montaña, acantilados rocosos y el susurro del mar hacen que las noches de Palmito sean únicas por la naturaleza y por una cocina y un servicio de máximo nivel, gracias a sus propietarios Christian y Carmen quienes, junto con un gran grupo de profesionales y con el chef Antonio Gil al frente de los fogones, hacen las delicias del comensal.

Si hablamos de materia prima, están lo que podríamos considerar sus dos productos estrella, el mújol. Esta forma parte de su entidad, ya que es el logotipo de su marca. Se sirve de distintas maneras. Destaca, además del tartar de mújol con cebollino y hueva rallada, con el que hace dos años ganaron la ‘Ruta de Tapa de Cabo Palos’ , la preparación de la hueva de mújol en semi-salmuera a la plancha, un manjar de bandera y del que fueron pioneros en el modo de esa elaboración. En cuanto al segundo producto estrella, se trata del atún rojo del Mar Mediterráneo, el apreciado ‘Bluefin’.

Pero es que aparte del mújol y el atún, Palmito pone sobre la mesa de sus clientes los mejores pescados de la zona y los mejores mariscos de los distintos mercados nacionales. Y el secreto de esta calidad reside en el hecho de que la matriz del grupo, Sigma Ittica, tiene por actividad principal la venta de pescado al mercado exterior, con filial en la península itálica, donde el nombre de la Trimilenaria se ha aposentado ya con mayúsculas. Comercializa miles de kilos de huevas de las más preciadas especies de pescado, como las de maruca, atún ‘Yellowfin’, merluza, bonito sarda y las de algunas escombriformes cuando empieza la campaña del cantábrico y, por supuesto, la de mújol.

Espectáculo gastronómico

Y una vez puestos en antecedentes sobre quién es esta empresa familiar con mucho recorrido, quiero ahora contarles el ‘Ronqueo a la luz de la luna’ que se celebró el pasado día 15, con más de 100 comensales y gracias al cual pudimos disfrutar de un auténtico espectáculo gastronómico, ambiental y musical.

La materia prima estuvo a cargo de la multinacional cartagenera Grupo Ricardo Fuentes e Hijos, líder mundial en el engorde y comercialización del Atún Rojo, que cuenta con dos viveros propios en la Región. El atún que se ronqueó procedía del vivero del Gorguel, con un peso cercano a los 200 kilos. El equipo ronqueador estaba formado por Antonio Bizarro ‘Badajoz’, con una experiencia de más de 30 años ronqueando atunes, y el japonés Naoyuki Kukita, más conocido como ‘Nao’, que era el responsable de la calidad y selección de atunes. En la velada también estuvo la alcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón.

La elaboración de la exquisita cena corrió a cargo de Antonio Gil, Chef de Palmito, Antonio Alcaraz, de Gastrotiendas Ricardo Fuentes, y del restaurante Los Churrascos, quienes nos sorprendieron con un menú consistente en hueva de atún de almadraba con almendras marconas, sashimi de atún, mojete de pulpo con toque de jengibre, ventresca de atún encurtida, vieira glaseada con miso, asado de kama y tataki de toro. Para terminar sirvieron una piña en dos texturas que resultó ser un postre refrescante y delicioso. Y todo ello regado con un blanco de Castelo de Medina en su punto justo de frío.

Y como cierre, con las copas de sobremesa, una magnífica gala flamenca amenizada por Rayito. Una singularidad más que elevó el nivel gastronómico de nuestra hostelería al máximo. Y termino hoy con una pequeña, pero no por ellomenos contundente reflexión, que espero que les llegue: «Nadie es tan pobre que no pueda regalar una sonrisa, ni tan rico que no la necesite».

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