Escudo de Cartagena
Escudo de Cartagena

¿Cómo se puede vivir sin identidad? Es una pregunta que me llevo haciendo mucho tiempo cuando pienso en quien dice que manda en Cartagena. Es una cuestión que me sobreviene al ver el devenir de su desnortada gestión totalmente sometida a los designios de quien realmente gobierna, real soberana en la sombra.

No acabo de entender el motivo por el que alguien decide renegar de todo lo que decía que creía y ponerse al servicio de unos ideales que parecían incompatibles totalmente hace no tanto tiempo. O quizás sí.

Parecer ser una marioneta, sin identidad, sin personalidad, es algo grave y que demuestra muchas cosas. Por lo menos a mí. Veo que muchas posiciones pasadas no parecen ser más que fachada. Attrezzo de cartón piedra diseñado para confundir y hacerse seguir por algunos y algunas que no miraban más allá.

No entiendo cómo se entablan guerras estériles, más pensadas para dañar, por inquina personal, que para buscar el bien de las personas. No alcanzo a comprender el motivo por el cual se decide exigir unas cosas y otras no. O quizás sí.

Alzarse como adalid de posiciones conservadoras choca de frente con ese sentimiento “de corazón” que se predica, aunque no lo ejerza. Resulta cuanto menos sorprendente ver los nuevos aliados a los que se echa mano, un poco a la desesperada a mi entender, para, tal vez, intentar labrar un futuro.

Pero el futuro está ahí, a la vuelta de la esquina. En breve la realidad ser hará verdad, y procederemos a ver lo que ocultaba tanta cortina de humo como ha ido levantando con el paso de los meses.

El tiempo es un juez duro e implacable que suele acertar en su veredicto pese a que en algunas ocasiones se demore en exceso en su fallo. Pasar a la intrascendencia, a la más absoluta de las letanías será un castigo severo que tendrá lugar en apenas unos meses.

Mientras tanto, a ras de tierra, en el mundo real, tenemos a un consistorio que no lucha por las necesidades del municipio. Que permite y consiente los caprichos de otra. Que no es capaz de alzar la voz y luchar por lo que necesita Cartagena.

Luchar por Cartagena no es solo un deber, sino una obligación. Una cuestión genética, que o se tiene o no se tiene. Y por lo que se ve, quien hoy manda (aunque poco) no la tiene. No parece querer a esta tierra que tanto le ha dado y a la que tan poco le ha devuelto.

Vencerse a la voluntad especuladora de algunos o algunas a consta de la destrucción de una parte maravillosa del patrimonio histórico que tiene Cartagena no parece ser la mejor muestra de defensa del municipio, de su historia y de sus gentes.

Y llegados a este punto, sigo pensando en la identidad, esa que no veo, que no percibo, y que no acaba de aparecer. Algo que no entiendo. O quizás sí.

Jesús Cobos
Secretario de Área de Comunicación y Formación de la ejecutiva municipal del PSOE en Cartagena
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