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Los trásfugas del PSOE van a poner el Gobierno municipal en manos del partido más corrupto de este país


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Ha quedado acreditada la existencia de una caja b y que este dinero se utilizó para la reforma de la sede de la calle Génova, esto no lo digo yo, esto lo va a publicar la Audiencia Nacional en julio según indicó la Cadena SER hace unos días.

Pero ahí no acaba la cosa, el Partido Popular obtuvo un beneficio económico gracias a la trama Gürtel y su caja b o “contabilidad extracontable” como lo definió Luis Bárcenas, esto tampoco lo digo yo, esto lo dijo el Tribunal Supremo.

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Casos a nivel nacional como Enredadera, Fitonovo, Gürtel, Púnica, Rato, Kitchen o a nivel regional como Auditorio, Barraca, Biblioteca, Camelot, El Roblecillo, Hidrogea, La Sal, Liber, Mar Menor Golf Resort, Novo Carthago, Pasarelas, Púnica, San Javier, Teatro de Cehegín, Torre Pacheco, Tótem, Umbra, Valley, Vertedero Molina de Segura y Zerrichera hacen, junto a otros más de 240 casos más por toda la geografía nacional, del Partido Popular el partido más corrupto de este país.

Pues bien, son en esas manos en las que los tránsfugas del Partido Socialista de Cartagena, esos que dicen llamarse a sí mismos “socialistas de corazón”, en las que quieren poner el Gobierno de nuestra ciudad.

Mucho se ha hablado de la compra de voluntades por parte del PP en la Asamblea Regional, comprándose a diputados de Ciudadanos, y de VOX, estos últimos ya expulsados de su propio partido, pero poco o nada de la compra de voluntades en el Ayuntamiento de Cartagena.

En el mes de junio de 2019 nos sorprendíamos con un nuevo pacto de la vergüenza o de perdedores, calificativo que tanto les gusta a los populares cuando estos pactos sirven para desalojarlos a ellos del Gobierno. Ese pacto convertía en tránsfugas a los concejales del PSOE de Cartagena y nuestra ciudad en la vergüenza del país una vez más.

Y todo esto pasa cuando quien viene a la política solo lo hace buscando un hueco donde colocarse y más preocupado  por sus propios intereses que los de las personas a las que dicen representar. Personas cuya ideología es tan débil que pueden renunciar a ella por puro interés. Ya lo decía Marx, Groucho Marx: “estos son mis principios y si no le gustan tengo otros”, aunque su atribución parece tan falsa como la honradez de estos políticos.

Todos hacemos política, pero no todos defendemos a los mismos.

Hace dos años que estoy en la política institucional, como concejala en el Ayuntamiento de Cartagena. Y digo institucional porque todas las personas hacemos política sin apenas darnos cuenta de ello. Hacemos política cuando vamos a una consulta médica, cuando llevamos a nuestros hijos al colegio, cuando cogemos un transporte público y cuando consumimos, sin más.

En los colegios hacemos política si nos manifestamos para que retiren el amianto en estas edificaciones, o para que tengan aulas acondicionadas y profesorado suficiente para educar a nuestros hijos e hijas. En el transporte, cuando elegimos un autobús, una bici, o caminar antes que usar un vehículo particular. En la compra diaria, cuando elegimos el producto local, el comercio de proximidad y realizamos y realizamos un consumo responsable y sostenible. Somos seres políticos por naturaleza, aunque se pronuncie la frase de “yo soy apolítico”.

Entiendo, y creo humildemente que no estoy equivocada, que la gente lo que siente es decepción de algunos políticos, en Cartagena concretamente, de algunas políticas, y mira que como mujer me produce fastidio, pero es así. Juego de Tronos, en masculino, esa es la política municipal de los últimos dos años.

En el juego democrático está el buscar apoyos para gobernar. Es normal y no lo discuto, pero siempre he pensado en la lógica, en no buscar y encontrar el rechazo de aquellos que dieron su voto a una determinada opción. Los pactos, los acuerdos, se deben tomar con un principio de similitud con el otro que se quiere pactar, en plan fácil: “derecha con derecha; izquierda con izquierda.”

Así que el día que Ana Belén Castejón y sus compañeros de partido pactaban con el Partido de la Púnica para conservar la alcaldía el votante socialista se sintió defraudado. Y lo digo con conocimiento de causa. Nieta, hija y hermana de socialistas, algo del tema puedo saber.

Llevamos dos años siendo la única izquierda en el Ayuntamiento, y con mucho orgullo hemos llevado en  nuestro grupo iniciativas para la gente. Iniciativas para la mayoría social, para los más precarios, mejoras para nuestros barrios, más allá de la Calle Mayor, iniciativas para garantizar el transporte a todas las zonas del municipio, iniciativas para darle voz a los vecinos y vecinas que tienen algo que reivindicar, y algunas de estas reivindicaciones históricas: contaminación en todas sus formas y en todos los emplazamientos desde los pueblos ribereños del Mar Menor hasta El Llano del Beal y la Sierra Minera, pasando por las demandas del sector Estación, Torreciega y Los Mateos y Santa Lucía. Demandas diversas de barrios como San Antón, Virgen de la Caridad, San Félix, José M.ª de La Puerta, Los Barreros, Los Dolores.

Un sin fin de iniciativas, muchas relacionadas con transporte, infraestructuras, seguridad ciudadana y la salud, ¡Cuántas iniciativas para el Rosell al 100% y los consultorios de la zona oeste del municipio! Pero no se avanza, lo único en que se avanza es en pervertir la Democracia.

No se puede denominar de otra forma lo que ocurre en esta Región, y ahora le llega el turno a Cartagena.

¡Tránsfugas, no gracias!

 

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