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Comienza un nuevo año, donde todas y todos hemos pedido que nos traiga felicidad, trabajo, salud… son deseos cargados de ilusiones personales.

Ahora bien, hay una multitud de mujeres que su deseo es poder salir de la mazmorra que su pareja, y la sociedad que, involuntariamente o no tan involuntariamente las ignora. Son mujeres, que sufren cada día, cada segundo de sus vidas, los golpes de un machismo en escalada. Mujeres que no aparecen en ninguna estadística oficial, en ningún diario, en ningún programa de televisión; pero son mujeres que mueren día a día en silencio. Mueren en el silencio del miedo. En el silencio cómplice de quienes miran para otro lado. En el silencio de la soledad.

Soledad que se acentúa hasta niveles insoportables. Soledad que les lleva a desear el suicidio como salida a sus tormentosas vidas. Si, el suicidio como solución. El suicidio como expresión de protesta desesperada. El suicidio como liberación. Triste, sí. Real, también.

Insulto, desprecio, golpes, vejaciones, abusos sexuales… esa es la vida cotidiana de miles de mujeres en esta sociedad dominada por el patriarcado clerical de este país que se parte en dos pedazos sin remisión. Y se parte porque hay una sociedad que está más pendiente del último chascarrillo de no sé qué personaje, o del último fichaje de no sé que equipo de fútbol. Una sociedad que se resquebraja por las costuras de la ignorancia, de la insolidaridad, del individualismo perverso he inhumano. Una sociedad donde una gran parte de la juventud vive al margen de la realidad, o quizá, ellos sean el reflejo más inmediato de esa sociedad que aunque esté sumida en el fango, no hace nada por salir de él.

Una sociedad que estando parada, no deja de vivir a una velocidad impuesta por los intereses de unos cuantos que prefieren a una tribu ignorante, antes que a una sociedad formada en los valores más elementales. Una sociedad que ha caído en el entretenimiento de lo superfluo, de lo inocuo, de la nada.

Cuando estás instalado en esa nada que te crees que es el todo, no ves más allá de tus narices, y, si ves un poco más allá, y lo que ves, crees que te puede llevar a algún problema incómodo en cuanto a tu placentera vida, simplemente miras para otro lado, cierras los ojos y oídos. Mañana, será otro día.

Mientras la sociedad vive al margen de la realidad, las mujeres mueren minuto a minuto, silencio a silencio, desprecio a desprecio, golpe a golpe.

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Es por ello que ha llegado el momento de utilizar todas las herramientas que tengamos para combatir esta lacra del machismo. Es por ello, que no podemos seguir calladas y callados ni un solo segundo más. Es por ello que tenemos que ser la voz de esas mujeres que el terror las impide chillar.

Si no lo hacemos, seremos cómplices necesarios de aquellos que matan miserablemente a las mujeres por el solo motivo de ser mujeres.

Fco Javier Hidalgo Prado

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1 Comentario

  1. MUCHAS GRACIAS JAVIER. Primero agradecerte el escrito, con una claridad y una tierna manera de expresar, lo que ya saben much@s. Pero no nos pronunciamos, eso no es asi, yo aprendí, me enseñaron que muches por tu vida. Una vez .ás, Gracias mas personas, hombre, que hay pocos que seguramente lo ñiensan.

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