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Juan Eladio Palmis

Juan Eladio Palmis

“Vallar el Mar Menor, vertido cero y cárcel llena.” artículo de opinión de Juan Eladio Palmis

En esa fase es en la que tendríamos que estar entrados ya. Y el procedimiento, no vaya a ser que nos la metan una vez (de las muchas) más durmiendo papeles en los juzgados, podía ser que empezando por todas y cada una de las comunidades de edificios de vecinos, propietarios de viviendas y público en general, que se superaran con largueza los ciento cincuenta mil demanda judiciales penales contra los desaprensivos políticos que sigue montados en coche oficial, cobrando sueldos de fantasía, y riéndose de todos nosotros, cuando tienen las manos manchadas por haber asesinado al Mar Menor.

Semejante proceder marcaría una fecha a grabar en el calendario de los pueblos, que aunque no fuera una novedad, porque en muchas ocasiones anteriores la gente ha defendido sus derechos con millones de compañones más que el perenne lloro ineficaz cartagenero, nos volvería como pueblo y gente, a recobrar algo de la dignidad perdida ante una permisión en nuestra región, de que los más grandes desastres ecológicos del Mediterráneo, Portman y Mar Menor, sean murcianos y cartageneros.

Los que viven de la política en la zona, y la ingente lista de espera para instalarse en las filas del “vivir del cuento contado”, que no hay ni que inventárselo porque con repetirlo es suficiente, saben perfectamente que con el número de funcionarios cobrando y asesores en ejercicio, todo eso le genera un voto cautivo más que suficiente para vencer en cualquier elección que se pueda realizar contando votos a la manera española. Y como la impunidad más asombrosa vive y campea bajo un principio que nació en la llamada Edad Media, cuando taifas semejantes a la actual estuvieron en vigor, y el “mata al rey y vete a Murcia” fue un triste realidad, ambas cosas, el ganar las elecciones sin bajarse del autobús gracias al voto cautivo y el gozar de una impunidad total con amplia capacidad de divulgar y publicitar lo contrario, da para dormir muchas siestas tranquilo y descular muchos coches oficiales y fatigar escoltas.

Como la ley es clara y concisa y determina que todos los espacios declarados con residuos peligrosos para la salud tienen que estar vallados y vigilados, ahora lo que deberíamos de estar pensando todos los que vivimos en la zona es qué tipo de valla quedaría más bonita y coquetona para tener encerrado el Mar Menor Muerto, Matado y Asesinado por la gente mejor pagada de toda la cortijá.

Cuenta la crónica laica (la católica va a su bola y su manzana) celtibérica, que las gentes que vinieron a poblar estas tierras, racimadas en lo que se denominó gentes Olcadas, Cuenca, Albacete y Murcia, muy poco que ver con los Chusitas de la zona litoral, Cartagena y la ribera del Mar Menor, fueron gentes responsables, independientes, muy amantes y cuidadosos de la tierra que pisaban, y que precisamente en base a esa seriedad de comportamiento los pueblos que fueron llegando posteriormente los imitaron, y, hasta que no llegó la campana con fuerza allá por el siglo XV, en estos litorales y sus valles inmediatos se vivían con bastante calidad de vida.

Pero actualmente, ni el jodido coronavirus quiere gastar infantería en la zona, porque entiende que como vamos, vamos muy bien para tener el final desastroso que pretende un bicho diseñado para eso, que, al parecer se está escapando de las manos de sus autores.

Simplemente con el inútil gastazo de los inútiles tanques de tormenta. Simplemente con el dinero que inútilmente se lleva gastado en Portman y en el Mar Menor para que vayan en picado hacia peor, ya hay tema, probablemente, para llenar un penal de primera categoría, con gentuza de tercera.

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