Ramon Galindo
Ramon Galindo
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Y con esto poco a poco alcanzamos el 23-F, y echo atrás en la memoria y recuerdo que como testigo de excepción, ha ya de esto algunos años, cuando estaba destinado en la Policía Naval de Cartagena y tuve que acompañar al Teniente Coronel Tejero hasta el lúgubre Penal Militar de Santa Lucía, (hoy demolido) donde en muy austeras condiciones, cumplió parte de su condena. Pero también tres o cuatro años después, en mi destino en el Ferrol, pude ver por los estrechos húmedos y sombríos patios internos del Penal Militar de Caranza, al General Miláns del Bosch, que entre rastrillos enrejados con pestillos cerrajados, daba solitarios paseos en cumplimiento de sus condena.

Y ahora veo a los penados por delitos parecidos o peores, incluso a cobardes y huidos, como conceden entrevistas, y como entran y salen de permiso, de unos centros de reclusión que más parecen resorts vacacionales con piscinas climatizadas y pistas de tenis, donde los mejores caterings de Barcelona les sirven las comidas, y desde al más puro estilo de las películas de gánsters, dan las órdenes y marcan las pautas del chantaje que pueda mantener el Gobierno en la Moncloa. Y todo esto en unas breves estancias por tan dolosos delitos.

¡Pero esto no es lo peor! Ya con las órdenes de expulsar la la Guardia Civil de las competencias de tráfico en Navarra, las instrucciones para transferir las competencias de instituciones penitenciarias a Ajuria-Enea están en marcha, y los consiguientes traslados de asesinos y criminales a sus dominios, donde los permisos y tratos de favor serán la pauta a seguir para colaborar con esa chusma.

Y con todo esto, y las murgas y chirigotas, que sin problemas han bailado, cantado, desfilado y satirizado por las calles de nuestras ciudades, acallando infundados alarmismos de que no se iban a hacer, apuntamos hacia el próximo miércoles, miércoles de ceniza que abrirá la cuenta atrás de la Cuaresma hacia la Semana Santa, donde también los tambores y la música sacra volverá sin problemas y sin nadie que lo impida, como no sea que anarquistas y comunistas se vuelvan a echar a las calles pistola en mano, como ya lo hicieron en el 36, cuyas amenazas de arder como antaño, alguna líder de Podemos, aireando sus tetas ya nos profirió asaltando la capilla de la Universidad; pero ni caso a esta casta que ya ha alcanzado su meta, y «colocados» (física y químicamente) ya cobran bien por ello.

Y la tradición volverá a ser la protagonista de nuestras calles, y será excelente momento para ir reconsiderando y tratar he hacernos mejores, corrigiendo si lo lo hubiera, esos fallos humanos, que por humanos son más fallos.
Por otro lado, con el coronavirus atacando por Italia, con más De 130 infectados y 60.000 personas aisladas; Gran Canaria de nuevo ardiendo y colapsada por la calima; y los dos trabajadores sepultados entre basura ardiente en el vertedero de Zaldivar en Bizkaia, mientras su lehendakari niega la ayuda de la UME.

Hoy como todos los domingos, enciendo triste el puro en la sobremesa, que entre los aromas del café y el humo «del palmero» a vuestra salud y en perjuicio de la mía, escribo estas letras, con la única excusa de poder enviaros un fuerte abrazo a amigos y familiares.

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